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E-MOmento!!!!!

Cómo ya hablé en este espacio (?) la igualdad entre el hombre y la mujer ha socavado las bases de la relación entre ambos, convirtiendo a las mujeres en bestias intocables y a los hombres en violetas de los Alpes.
Todo bien con que los portadores del cromosoma (Y) demuestren sus sentimientos, pero tener sentimientos de doble cromosoma (XX) es TOOO MUCH!
¿Cuándo perdimos a Sean Connery como James Bond, canchero, sobrio y con pelo en el pecho, para reemplazarlo por un depilado Facundo Arana sufriente, alterado y con el pelo roñoso? ¿Por qué puede resultar atractivo que diga “Lo que me gusta es la piel de la mujer” mirando a cámara con el gesto de Jessica Rabbitt?
Aaaaaaaaaños hace que venimos escuchando que se quejen los hombres cuándo las mujeres hablamos de dolordecabeza, dolordeovarios, problemasconelauto, peleasconlasamigas, etc. ¿Qué, ahora se están vengando HABLANDO DE LO MISMO? El EMO-style de quejarse y hacer berrinche y puchero porque el jefe los maltrata, el amigo les cagó la mina, la reparación del auto sale cara, la úlcera, el stress, las canas, la congestión nasal/las alergias y la caída de cabello, es un perdedor asegurado. ¿Podrían parar? Digo, nosotras ya tenemos nuestra parte de dolordecabeza, dolordeovarios, problemasconelauto y peleasconlasamigas como para tener que resistir la letanía de sus problemas de señoritas. Nota: Un tipo conflictuado no es tierno, es un salame.
Y encima aparece el factor “amigos”, hoy más vale perderlos que encontrarlos. Hubo una época en que se defendía del suicidio social al amigo entrado en copas y se lo llevaba discretamente a la casa, para que no quedara como una minita que pisó un corcho. Hoy, la joda es hacer fundir biela al amigo, seguir empedándolo más allá de los límites de la gastritis, dejarlo insultar a las féminas presentes y llevarlo a la rastra todomamado con nulas posibilidades de intercambio sexual. Una medidita de whisky *puede* desinhibir a algún timiducho, 4 shots de tequila *aseguran* que la inversión en la farmacia termine en Alka-Seltzer y no en Prime. Nota: Un tipo quebrado es más parecido a una recién divorciada despechada y MC que a un objeto de deseo femenino.

Llamado a la solidaridad: ¡Háganse hombres de-una-buena-vez!
(O consigan gestar y parir, así por lo menos nos libran de las estrías)

Semasiología I

Cuando una mujer dice “Hacé lo que quieras”, en realidad dice “Hacé lo que YO quiero”.
Cuando un hombre dice “Hacé lo que quieras”, en realidad dice No hagas nada”.

Cuando una mujer dice “Yo lo arreglo”, hay que llamar a los Bomberos y a Defensa Civil.
Cuando un hombre dice “Yo lo arreglo”, hay que llamar a la Policía y a un buen abogado.

Cuando una mujer dice “Esta comida es liviana”, quiere decir que no engorda.
Cuando un hombre dice “Esta comida es liviana”, quiere decir que se quedó con hambre.

Pronóstico Reservado

- ¿Vamos a fumar afuera?
- Uhh, acabo de volver.
- Dale, acompañame.
- Bueno… vamos..

- Sos la única persona con la que quiero hablar. Raro ¿no?
- Si, raro. Hasta hace unos días no me hablabas, ni pensé que podía gustarte. Bah.. ¿te gusto? Raro es que estemos acá solos. ¿Por qué me tuviste agarrada de la mano desde que llegué?
- Si, me gustás, como a todo el mundo, como todas las minas lindas (sonrisa) Nada especial. ¿te molesta que te agarre la mano? Siempre estás abrazada con alguien, hasta en las fotos. Pensé que no te molestaba yo en particular. Qué se yo…
- Ok, entonces no te gusto. Seamos claros que estamos grandes los dos para estas pelotudeces.
- Eeehh, pará. Me parecés una linda mina, me gusta charlar con vos…escuchame… pero a mi como que me gusta otra persona…
- No tenía ni ganas de encender este pucho, mierda, me voy para arriba.
- Pensé que sabías, que el bocón de Mariano te había contado ya.
- Mariano no me habla. Me voy para arriba que tengo sed.
- Me gusta… mucho… Conz…
- Ok, for the record: nosotros dos no somos amigos y no me importa un carajo tu situación emocional que no me involucra… for the record…
- Pará… ¿te enojaste?
- No-para-nada, si estoy regia…

El club de la pantufla

Tyler Durden: Primera regla del Club de la Pantufla: No hablarás del Club de la Pantufla…

John Gage: Ella es la mejor del Club de la Pantufla.
Shackleford: Seguro.
Diana Murphy: Me dijiste que nunca antes lo habías hecho ¿Cuántos miembros tiene ese Club?
John Gage: ¿En todo el mundo? Digamos que… unas dos docenas.

Si, señores. Yo tengo mi propio Club de la Pantufla. Es un tema que no debería tocar en un blog tan concurrido como este, pero -como es mio- digo lo que se me canta.
Hay mujeres que juntan las cartas de los novios, o los tickets del cine, o los sobrecitos de azúcar con frases, o las flores dentro de un libro. Pero yo junto pantuflas.
No es que me robe las pantuflas de los desafortunados sujetos que “intentaron” tener una relación sentimental conmigo, no señor… ME LAS REGALAN.
No he cruzado datos con mis amigas sobre la tasa de repetición de regalos, pero calculo que el tema flores/remerita/joya/portaligas debe ir encarando cómodo; en cambio a mi me regalan PANTUFLAS. Lo curioso del caso, es que no soy una persona que anda en pijamas por la casa -de hecho no tengo, ni siquiera, un jogging-, no ando descalza y no soy de las que se cambia la ropa cuando llega del trabajo: como salí me quedo todo el día.
En resumen: tengo muchos más pares de pantuflas de las que puede necesitar un ser humano en toda su puta vida, y ni hablar de los que puede necesitar un ser humano que no usa pantuflas.
A lo largo de mi vida sentimental, he tenido varios partenaires con pantuflismo y en distintos grados. Hubo el que me regaló TOOOOODA una línea de Caro Cuore -y cuando digo toda, es TODA- que incluía pantuflas; pero como esas pantuflas del juego mucho no le gustaban, me regaló OTRO PAR que también quedaba bien, ergo: 1 juego de ropainteriorpijamabata y 2 pares de pantuflas. También tuve un base-sin-aire que lo único que me regaló fue un par de pantuflas; y uno muy espléndido que cagó una serie impecable de regalos con el efecto pantufla, among others. Una frase aparte merece el que, mostrándome una pantufla de esas descartables de los telos, me dijo: “Cuando nos vayamos, te dejo que te lleves las tuyas”.
(En este momento se ahogaron de la risa o están pensando “¡Pobre mina!”… o ambas cosas.)
Estoy segura de que hay una fantástica explicación de este fenómeno, pero no creo que ninguno de mis ex affairs -que por supuesto leen este blog- vayan a responder, pero, tal vez, algún otro lector con pantuflismo pueda tirarme una punta. Como yo siempre me quedo petrificada ante el regalo, nunca pude pedir explicaciones.

(Tranquilo, chango/s. No te/los voy a deschabar porque no sos/son el único ;) )

Igualdad entre el hombre y la mujer

Los hombres pueden enamorarse perdidamente de una mujer aunque sea puta. Por más que sepan que es una relación que nunca va a ir a ningún lado, con una puta se divierten mucho más que con otras minas. Las putas son mucho más compañeras y comprensivas, mejor onda que las demás. Se dan cuenta de que con una puta comparten más cosas. Después de todo, quién mejor que una puta para saber lo que a un hombre le gusta.

Las mujeres pueden enamorarse perdidamente de un hombre aunque sea puto. Por más que sepan que es una relación que nunca va a ir a ningún lado, con un puto se divierten mucho más que con otros tipos. Los putos son mucho más compañeros y comprensivos, mejor onda que los demás. Se dan cuenta de que con un puto comparten más cosas. Después de todo, quién mejor que un puto para saber lo que a una mujer le gusta.

Mi chica de humo

Como casi todo en este mundo, las mujeres se pueden dividir en dos tipos:

1. la que piensa que va a poder sobrellevar la situación,
2. la que piensa que “soldado que huye, sirve para otra guerra”.

Pertenecen al tipo 1 las que, enfrentadas a una situación dudosa con un Ser Humano Macho -dudosa, las pelotas, el pibe quería una sola cosa y estaba ya bastante claro-, piensan que van a someterlo con sus I-RRE-SIS-TI-BLES encantos sexuales (pavada importante, si las hay) o que, en realidad, es una “buena onda” del chaboncete pero de C…r ni hablar. El resultado de tan valiente actitud suele ser una horrorosa mancha en el legajo íntimo de la susodicha -con llanto y arrepentimiento incluido- o una horrorosa mancha en el legajo íntimo -con actitud de “yo me las sé mil y no importa nada-.

Al segundo tipo pertenecen las escapistas profesionales. El tipo 2 alcanza su auge en la primera mitad de la veintena, cuando son una mezcla de Lolita con un Teletubbie, y es más fácil que patinen en el barro por cualquier galán de 1/4 de pelo que se hace el amoroso. Soldado que huye [ ] suele encontrarse, sin más preámbulos que unos besos en el boliche, a punto de irse o dentro del auto o en la propia casa del pirata del momento, cuando le cae la ficha de que está por cagarla feo. Ahí es cuando hace gala del más desarrollado sentido de la supervivencia social y huye de una manera tan poco leal que deja al sujeto con tremendas ganas de asesinarla y una necesidad imperiosa de auto-abastecerse de cariño.

Y los hombres, queridos amigos, que digan que nunca se cruzaron con una chica de humo MIENTEN. Porque hay más mujeres emprendedoras -emprenden la retirada- que laburantes, y eso se ve en todos lados.

Normal, común y ordinario

En principio estos tres término significan lo mismo… PERO NO E LO MESMO. Y siguiendo con la teoría antifeminista de que los hombres NO SON IGUALES a las mujeres, paso a explicar.

    Una mina NORMAL es perfecta. Vamos, que todos quieren una mina normal, porque saben que no existe la mujer normal, sobre todo dentro de parámetros masculinos.
    Una mina COMUN está “dable”, lo que quiere decir que probablemente la llamen y le hagan un favor y, con un poco de suerte, hasta se pongan de novios.
    Una mina ORDINARIA es una atorranta, así que seguramente la llamen porque tienen ganas de que ella les haga algunos favores. Eso si, nunca la exhibirán publicamente.
    Un tipo NORMAL está en llamas, pero da una vergüenza de padre y señor mío admitirlo, entonces a desmerecerlo un poco previendo que no las va a llamar o que nunca va a darles bola.
    Un tipo COMUN es pobre. Las mujeres piensan que lo común es que les dé bola un tipo que nunca va a sacar la cabeza del agujero.
    Un tipo ORDINARIO es un amarrete. La manifestación más acabada de La Ordinariez para una mujer es que el sujeto no esté dispuesto a caer en la bancarrota por ellas. Este sujeto, en general, tiene dinero y rehúsa gastarlo en/con ellas, es una elección (no olvidemos que para pobre está el COMUN).

Un traje NORMAL es gris medio, un vestido NORMAL es a la moda.
Un traje COMUN es azul, un vestido COMUN es negro.
Un traje ORDINARIO es negro y de mala tela, un vestido ORDINARIO es uno o dos talles más chicos que lo apropiado.

Entonces es muy lógico que, según lo que nos toque, pongamos una sonrisa NORMAL, mostremos una indiferencia COMUN o una ORDINARIA cara de culo.

Cosas de hombres

La autopista a la masculinidad está asfaltada con incoherencias -por supuesto vistas desde la perspectiva femenina-. Por más crípticas que puedan parecer las reacciones de las mujeres, por algún camino -casi siempre más largo que corto- podemos inferir alguna lógica, mientras que a los hombres no los entienden ni sus propios amigos.

Cuando a una mujer le gusta un tipo, YASTA, le gusta y punto; le parece espléndido y perfecto, sexy -con el ejemplo de Ron Jeremy podemos comprobarlo-, inteligente, con futuro y simpático. Cuando a un tipo le gusta una mina, sólo le cierra en algún aspecto: coge bien, pero es una ordinaria; me deja hacer mi vida, pero es una pelotuda; es re simpática, pero no la hacés limpiar ni drogada; es re fina, pero es una frígida; tiene un físico bárbaro, pero tenés que taparle la cara para cogértela; me quiere, pero no me calienta; la quiero, pero no me calienta; es re linda de cara, pero es una vaca; etc.
Las mujeres son cirujanos en sus propios baños, pero en los baños públicos pueden hacer desastres -porque no son ellas las encargadas de mantenerlos bien-. Los hombres son inexplicablemente prolijos en los baños públicos pero en sus propias casas empiezan a mear antes de levantar la tapa del inodoro, y cuando lo hacen siguen ensuciando TODO el borde de la taza; dejan las canillas medio abiertas; se mojan las manos y se limpian en la toalla -desconociendo absolutamente el uso del jabón-; amén de no cerrar la puerta y aprovechar a tirarse ruidosos pedos si hay público.
Las mujeres son capaces de largarse a llorar si pierde el cuerito de una canilla y no encuentran el número de un plomero de confianza para que no las cague por inútiles. Los hombres suelen ser orgullosos de su inutilidad y ante el amague de estropearse un cuerito son capaces de destrozar toda la instalación sanitaria de la casa, partir al medio la canilla -y muy probablemente también la llave inglesa que estén usando para la tarea-, rajar la mesada, abollar la pileta y cuando el daño ya no puede ser mayor y se pasaron tres días con la llave general cerrada, llamar a un plomero de la guía y dejarle medio sueldo por el arreglo justificando que el trabajo era complicado PORQUE ESTABA TODO DAÑADO.
La mujer muchas veces no puede evitar enamorarse de un jodido mujeriego -obvio, ESOS SI que saben tratar a una mujer-, pero el amor nunca es tan desmedido como para tenerles ni la más mínima confianza. El hombre NUNCA piensa que una mina es una atorranta por más que se haya sacudido a todos sus amigos, y muy canchero se pone de novio, pensándo que “ahora que está bien atendida y me quiere” se va a calmar; entonces la muy zorra sigue con su puta vida, mientras el novio de América anda esquivando los marcos de la puerta con sus cuernos y, por qué no, también poniéndoselos a ella en la absoluta confianza que “a Él” no lo cagan.
Las mujeres tienen entre 4 y 7 días al mes en que son inestables y malhumoradas por cuestiones hormonales. Los hombres pueden tener entre 28 y 31 días al mes en que son inestables y malhunorados por: el torneo clausura, el torneo apertura, el tráfico, el trabajo, le índice de precios al consumidor, el clima, los calzoncillos que le molestan en las bolas, la NBA, los pelotudos pollerudos de los pibes que nunca pueden ir a jugar al fútbol, los juegos en línea, los jueguitos en la consola, la cobertura GSM del celular, Nalbandian o Coria o Gaudio, la duración de la batería de la laptop, el precio de los televisores, la liga española de fúlbol, el hijo de puta del kiosquero que no tiene monedas para darme el vuelto, el cambio de aceite del auto, el resumen de la tarjeta, la puta tos esta que tengo voy a tener que aflojar con el pucho, la Coca Cola con poco gas y quien mierda volvió a meterla en la heladera si anda a saber de cuándo es, el TC o el TC 2000 o la F1 o el rally, la planificación urbana de TODAS LAS CIUDADES DEL MUNDO por lo cual siempre se pierde, la falta de lugar en los estacionamientos, la falta de butacas en el cine, la actualización automática de Windows y por qué carajo ahora me aparece este cartelito que dice “Su copia de Windows no es original”, la velocidad de la conexión de internet, los vecinos, los familiares, la vida.

¿Y después nos preguntan por qué el sábado queeselunicodiaquepodemosestartranquilosencasajuntos nos pasamos 5 horas en la peluquería?

¿Para qué sirven las cuñadas?

Habiéndome despachado ya contra las suegras, las mujeres tenemos otro karma cuando enganchamos: las cuñadas.
Un misterio de la psicología: ¿Por qué carajo piensan las hermanas que tienen alguna prioridad en la vida de nuestros novios/ esposos/ parejas/ chongos/ loqueseannuestro.com? Las muy zorras no entienden que, en el mejor de los casos y no como condición, sólo tienen el ADN y los gastos de la sucesión en común con sus hermanos, pero entre ellos otro tipo de obligaciones: NINGUNA.
¿Cuántos berrinchitos a horas inadecuadas debemos aguantar? ¿Cuántos pedidos de plata/ asilo/ compañía/ pasameabuscarasínosacoelauto? ¿Cuántas clases tenemos que oir de “ahh, vos sos así pero nosotros somos distintos en nuestra familia”? Además de sentir “el peso de la sangre” solamente al momento de aliarse con nuestra suegra para cagarnos la vida.

Se distinguen dos casos generales:
La cuñada soltera es un apéndice de nuestra pareja. O mejor es como un tumor que, cuando nos descuidamos, hace metástasis en todos lados. Y nos usa la ropa, las cremas, el alicate para cutículas, los esmaltes, el make-up y los perfumes o se pasa TODO EL FIN DE SEMANA en la casa de nuestro novio/nuestra casa para no volver tan tarde a la suya, además de creerse con derecho a participar de nuestras actividades “extra-pareja” porque nosllevamosbárbaro.
La cuñada casada es como una pequeña suegra, como un segundo turno para cubrir una rompedura de bolas 24×7 y que NUNCA descansemos. La cosa no se arregla si la/s zorra/s en cuestión no vive/n cerca, porque gracias a este puto mundo globalizado, ejercerán la psicopateada por teléfono, Skype, viajara y se nos instalará de sorpresa, whatever.
Cuando Dios creó a las cuñadas -como castigo a Eva por el pecado original y para que nadie más pueda coger en paz-, pensó:

  • Será tu cuñada quien nombrará repetitivamente a todas las ex-novias de tu pareja, y de una (o varias) será tan amiguísima que te la cruzarás en su cumpleaños.
  • Será tu cuñada la única persona que podrá cagarle el buen humor a tu pareja con alguna idiotez.
  • Será tu cuñada quien te devolverá -o no te devolverá jamás- ese vestido/ alhaja/ zapato/ bota que a-do-ra-bas todo hecho moco.
  • Será tu cuñada con quien bajarás la guardia y te inflingirá el máximo daño.
  • Será tu cuñada la que te hará quedar como una tumbada cuando -llena ya tú de sus demandas- la mandes a la mismísima mierda y se te ofenda, yéndole a lloriquear a tu pareja (que se enculará irremediablemente con vos, por tumbada).

Esto, en la mayoría de los casos, también se aplica a las con-cuñadas.

(Vamos, ya estoy esperando los comentarios diciendo YOCONMICUÑADAMELLEVOBARBAROPORQUEESUNADIVINATOTAL…)

Busco suegra que me caiga bien (Mission: Impossible)

Cuando uno tiene una diplomatura en fracasos sentimentales -como eu-, a fuerza de estudiar para los exámenes, ciertos conocimientos se fijan más. Las mujeres pensamos que vamos a tener suerte con nuestras suegras CADA VEZ.
La realidad es que, si no sos un monje shaolin, lo más probable es que la relación mujer/suegra sea una mierda.
Los seres humano macho elijen a su hembra en función de alguna característica que le encuentren de su propia madre. Los más lúcidos, buscan una carbon copy de su progenitoria; y los mas tontos -la inmensa mayoría- se guían por alguna nonada y nosotras penando para NUNCA PODER CUMPLIR CON LAS EXPECTATIVAS DE LA BRUJA QUE LOS PARIO. Y, ojo, que no es que las expectativas sean demasiado altas, en general, son demasiado pocas…
Con el paso de tiempo, de generación en generación, el ser humano evoluciona, por lo que somos versiones mejoradas de nuestras madres y ¡obviamente! MUCHO MEJORES QUE NUESTRAS SUEGRAS. Así que, el intentar responder a las exigencias, implica un constante downgrade.
Pero la vieja bruja, todavía piensa que está un escalón por sobre nosotras, y se erige emperadora del pelo en el huevo, sistemáticamente encontrando errores donde no los hay, justificados por su retorcida lógica.
Hay zorras de varios modelos. La zorra que en su puta vida hizo nada es la más común. De esas hay dos tipos: La que se pasará el resto de sus días quejándose de los mishones de proyectos personales importantísimos que dejó de lado para formar una familia

“peroigualestoymuycontentadeladesición
quetométengounafamilia
hermosayesoesmásimportantequecualquierotracosa”

(esta la va de idiota); y la otra, que por el contrario, se pasó la vida de proyecto personal pedorro, en proyecto personal pedorro. El paradigma de la pedorrada se asocia, habitualmente a “clases”; variando entre pintura artística sobre diferentes superficies, a reiki, ballgym o teoría de las civilización asiria en gaélico, siempre con centro en cosas que NUNCA LA LLEVEN A TRABAJAR, pero que -como experta en pelotudeces que consiguió ser- le da la autoridad académica de pasar de tomar clases a impartirlas (esta la va de inteligente).
A veces podemos encontrarnos con la rara especie de la “trabajadora”, y de estas también hay dos tipos: la escasísima que ha trabajado de algo que le gustaba, con lo que se cree una mezcla de Andrew Wiles y el Conejo de Pascua, todo inteligencia y todo amor. Para ella, más vale que NUNCA tengas un mal día en tu laburo, ni un jefe de mierda, ni un/a compañero/a trepa, porque te enrostrará que

“esoesporquenotecomprometesporqueinteligencia
notefaltaperomasvalequedejesdeladoesarebeldíatelodigoyoque
mepaséXXañosenXXyséloquetedigo”

(esta la va de inteligente). El otro tipo de laburadora, es la que siempre tuvo que bancarse un trabajo que odió desde el minuto cero, ergo: odiará visceralmente que tengas aunque sea UNA buena anécdota del tuyo. Beware, entrá en función “la vida es una caca, todo el tiempo” para evitar ahogarla en una pileta de polenta (esta la va de idiota).
Ya muchas veces he aguantado los desplantes, los comentarios soretes cuando no hay testigos y he tratado de ser sumamente tonta, sumamente fea y sumamente intrascendente, como para mantener la armonía. He protegido a todos mis ex, al no contarle a ninguno cuanto me han desagradado sus madres, ni las maldades inmerecidas que me han hecho. Esto se acabó.
Voy a elegir la yunta con la base de que me agrade su puta madre, lo demás es accesorio. Y si alguien lee esto y alberga alguna esperanza de tener una relación sentimental conmigo, háganle leer esto a sus madres antes que nada, y avísenle QUE NO VOY A HACELE LA VIDA FÁCIL NUNCA MÁS A NINGUNA SUEGRA (con suerte, pagarán santas por pecadoras).

Una de dos (o de tres, o….)

La vida es una sucesión de malas elecciones y golpes de suerte. La mayoría de las cosas que elegimos son errores. Yo creo que el “libre albedrío” es el invento de Dios para cagarse de risa.
Por lejos, las mujeres somos de los peor que hay para optar entre dos cosas. Siempre elegimos el celular más lindo que no anda nunca, el jean más caro que con una lavada se decolora de una manera extraña, el corte de pelo que nos hace parecer un muñeca pepona, o el maquillaje de moda que nos transforma en Jean François Casanovas. El extremo lo alcanzamos en las elecciones sentimentales ¡Obvio!
Disponibilidad: Fulano, 38, divorciado, dos hijos 10 y 12, excelente posición económica, VW Passat 0km, buen mozo /Mengano, 41, soltero, sin hijos, excelente posición económica, BMW 99, muy piola.
¿Qué elegimos? Mengano “El inestable”, con un auto que compró la única vez que trabajó en su vida en la época del 1 a 1, y pasa sus días “de-boliche-en-boliche, me-gusta-la-noche, me-gusta-el-bochinche” esperando que se mueran muchas personas de su ascendencia para ver si agarra la guita o el control de alguna de las empresas de la familia, por las que cobra un sueldo sólo para que no se acerque. ¿Cómo lo justificamos? Es que Fulano “El ideal” tiene dos hijos y a esa edad son mucha responsabilidad, uno no está en condiciones de ser madrastra de dos adolescentes (?), además trabaja mucho y nunca tiene tiempo para nosotras, si es muy buen mozo pero la falta algo, le falta chispa, es muy quedado… Y así dejammos pasar la oportunidad buena y salimos corriendo atrás de cuanta porquería se nos cruce.
Es sabido que las hormonas hacen que pensemos todo como el culo, están hechas para que tomemos como bendiciones ciertas cosas que, a las claras, son desgracias -pero necesarias para la conservación de la especie- como el embarazo, la lactancia, el parto, etc. Con esa equivocada carga hormonal, elegimos las yuntas y así nos va….

Cosas que los hombres deberían saber

Si no sos Lenny Kravitz, no podés usar musculosa.
Si usás un cuchillo de destornillador y no sos Mc Gyver, deberías llamar al electricista/plomero/carpintero/albañil.
Si no sos James Bond y te hacés el misterioso, muy probablemente quedes como Maxwell Smart.
Si no sos como David Copperfield –mago, millonario, buenmozo y gay-, no vas a tener una novia como Claudia Schiffer.
Si pensás que “el hombre es como el oso”, andá preparándote para que tu novia no se depile muy seguido.
Si no sos Jack Sparrow, bañate, que no sos un pirata, esto no es el Caribe y no estás en el Perla Negra, es el 130 en Retiro a las 18:15.
Si no sos Rocco Siffredi, no pretendas que las mujeres con las que te enredás sean Jenna Jameson.
Si te comportás como Derek Zoolander y tu amigo como Hansel, pensá que eso es divertido SOLAMENTE en una película y no en la vida real.
Si no sos el Chaqueño Palavecino, no pretendas que las mujeres sean gauchitas.
Si te crees que sos Bruce Willis, acordate que también a él lo dejaron por un modelo más nuevo.