Puede sonarte extraño. Nunca te dije nada de esto. Ni te presté demasiada atención, ni te di mucha bola. Pero ahí esta el tema…
Como te miraba los brazos cada vez que nos encontrábamos en alguno de estos estúpidos eventos de internet. Si, me parecen todos estúpidos.
Las ganas desesperadas de agarrarte de la nuca y besarte. De que me abraces y me hagas daño con esos brazos.
Y ahora no entendés nada de este mail que acaba de llegar a tu casilla. Y chequeas la dirección de quien lo envía. Y el encabezado completo ¿no? Pues si, soy yo. La más inesperada. La que te daba un 15% de bola y vivía sacándose fotos con otros…
Tengo ganas de redibujarte ESE tatuaje largo con la lengua, que me hables en klingon mientras me hacés una trenza y te quejás de tu ex.
Hay algo masculino que no tiene nadie de este ambiente mediocre que nos une. Pero te pido por favor que no le digas nada a nadie. Antes de que me prenda fuego pensado en vos.
En unos días seguramente nos encontremos de nuevo y los dos vamos a desear que no haya escrito este mail, que no lo haya enviado y, lo que es peor, que lo haya publicado en esevidente. Disculpame, son cosas de la edad.
Archivos de la Palabra clave
Un gran fotógrafo no necesita la última cámara con millones de px.
Un buen periodista puede hacer una nota desde un Nokia 1100.
Un speaker carismático no necesita un PowerPoint con datos.
Un texto claro no necesita ilustraciones.
Una BlackBerry no va a hacer mejores los e-mails.
Unas zapatillas inglesas no te convierten en Richard Branson.
Un hacker posta se arregla con una máquina ajena en un cybercafé y un mouse de bolita (que no anda).
Preocuparse más por los artilugios que por el provecho que se puede obtener de ellos me parece, en el mejor de los casos, onanista.
Bloumee ha sido concebido pero todavía no nació. Según la Enciclopedia Britannica, es de gestación corta, así que esperemos que nazca pronto.
Como para calentar los motores, hemos hecho una hermosa encuesta para ir sondeando qué se imaginan que será Bloumee y qué les gustaría que fuera Bloumee. Con los resultados, sabremos si seguimos con el proyecto o abrimos un locutorio en Península de Valdéz para la época del avistaje de ballenas. (No, mentira. Le vamos a dar para adelante, aunque sea para mostrárselo a mis familiares cuando preguntan “¿Y vos qué es exactamente lo que hacés?”).
La gran pista es que será Un montón de información inútil. Hay mucho pelotudo con proyectos de internet y nosotros no queremos ser menos, ni dar la nota. Go with the flow, que le dicen…
Ahora, tendrán que adivinar o mandar fruta (fruta buena, che… que mis lectores se lucen por la creatividad, no se achanchen).
Cuando tenía la edad de estos salames que ahora se agrupan en “tribus” también había “grupos”. La adolescencia es esa edad espantosa en la que los seres humanos no pertenecemos a nada, y ese afán de pertenecer nos hace cometer idioteces a granel.
Las idioteces que se han puesto de moda en estos días están asociadas al uso de la tecnología: “la internet”, las computadoras, las camaritas digitales, los celulares, etc.; y se encarnan en estas “tribus junior” de bloggers, flogger, glams, chetos y las “tribus senior” de tecnología y la gran puta que los parió.
A long, long time ago in a galaxy far away, teníamos el grupito de los deportistas -encabezado por “los rugbiers” que eSSSplotaron en los 90-, los músicos -con los instrumentos electrónicos que tocaban casi solos-, los con-chetos -que pudientes hubo siempre-, los nerds -gracias a los cuales los masomenos vivos pasábamos los exámenes-, los grasas -que clase media deteriorada también había-, los lindos y los tímidos -porque feos son el 90% de los adolescentes y no merecen un grupo especial-.
En esa maroma de grupos, había otro -al que yo muy orgullosa pertenecía- que eramos los que No Somos Nada. Nada en particular con qué destacarnos, más que ser lo que SIEMPRE la pasaban bien. Asistentes a los eventos deportivos munidos de una cerveza, cantantes o RRPP de bandas, sobornados por los “pudientes” para hacerlos populares, escapándos de las clases aunque sea para ir a las Olimpíadas Matemáticas -y ganadores, cagándo a la elite de los nerds-, aprendiendo a manejar en los autos de los grasas, noviando con los lindos y bancando a muerte a los tímidos que sostenían nuestra religión del bon vivre.
Ese espíritu no-deportivo, no-artístico, no-económico, no-intelectual, no-precario, no-estético y no-psicológico, sigue vivo en algunos -otros sucumbieron a la necesidad pedorra de que le den una palmadita sus “pares”-, y muchos leen este blog.
Mi propuesta es armar y defender este estilo de vida de Pelotudos Que No Somos Nada -a ver si Feinmann ahora también se me cuelga de las tetas como con lo de que cualquier pelotudo tiene un blog, con un año de retraso-. Me di cuenta de que No Soy Blogger era un poco restrictivo, porque No Soy Flogger, No Soy Glam, No Soy Emprendedora, No Soy Cheta, No Soy Periodista, No Soy 2.0, No Soy PR, No Soy SEO, No Soy… un montón de cosas que ahora están (ah)rre de moda, pero SIEMPRE la paso bien -y es mucho más de lo que los miembros de estas tribus pueden decir de ellos mismos-.
No Somos Nada es una idea. Creo que tendría que escribir el Manifiesto. ¿Ayudas?
Empezaban a aparecer los modems de 56k. La mayoría de las computadoras no tenía Ethernet. Había una nave, la UESC Marathon que teníamos que liberar; y para eso hacíamos cualquier cosa.
Nunca fue demasiado fácil entrar a una red ajena -y no hablo de la pendejada de colgarte de la wifi del vecino-, sobre todo si para entrar tenías que llevar tu propia computadora de escritorio, tu propio monitor y tus propios transformadores especiales porque el jueguito corría sólo en TU computadora -y las laptop eran algo que sólo se veía en las películas-. Necesitabas la red, necesitabas jugadores, necesitabas el host y no necesitabas internet.
No era fácil conseguir el juego porque acá no se vendía, acá no se descargaba nada y no existía Google. No tenías Wii motes, ni Controllers, ni joysticks, ni una goma más que todos los botones del teclado y tus diez dedos, que tenías que usar juntos si no querías que te destrozaran los S’pht.
Hubo algo antes que el Halo: un grupo de gente que hacía cosas que no aparecen en las revistas, ni el la tele, ni en los blogs. Hace unos años, se jugaba en serio.

Un nerd:
Cuando era chico, desarmaba relojes y juguetes electrónicos.
Participó en algún desafío matemático en la escuela y nadie lo golpeaba porque necesitaban que les haga la tarea.
Con un teléfono celular de $ 100.- hace de todo y no necesita más.
Tiene una computadora del año del moño y una de última generación, y en ninguna de las dos tiene el MSN Messenger.
Recibe 3 mails por día, y responderlos le representa u$ 3000.- de ganancia.
Lo invitan a todos lados porque saben/suponen que debe tener dinero en una cuenta a pesar de su espantosa ropa y económico celular. Pero casi nunca va a ningún evento.
Cuando está en la computadora, hace todo desde el terminal.
Al día siguiente de ver Meet Joe Black, se compró una bicicleta fija y bajó el colesterol en su dieta.
Su mascota es un cobayo que se llama Torvalds.
Un geek:
Cuando era chico tenía la mochila de los Power Rangers.
Participó en una carrera de embolsados y los compañeros lo maltrataban porque era un mimado de los profesores sin saber escribir ni el abecedario.
Tiene un iPhone para ver fotos, un Blackberry para chequear los mails y un Nokia 1600 para hablar por teléfono (todavía no encontró en los dos primeros el botón verde para marcar o responder una llamada).
Tiene una MacBook con MS Office, Internet Explorer y MSN Messenger.
Recibe 125 mails por día, 100 son spam, 20 son mensajes de alguna red social a la que está suscripto y 5 son ppt (por los cuales se le llena sistemáticamente la casilla de spam, pero todavía no se dio cuenta).
Hace esfuerzos tremendos por ser popular y que lo inviten a todos lados, pero todos sospechan que empeñó hasta los riñones para comprarse la computadora, gadgets y remeras “geek”, por eso paga todo en efectivo y nunca se le vio otra plástica que la YPF Serviclub. No se pierde ni una reunión de consorcio.
Cuando le dicen “terminal” piensa inmediatamente en “Retiro”.
Al día siguiente de ver The Matrix, cambió la clave de la cuenta de mail y veía gatos por todos lados.
Su mascota es un Golden Retriever que se llama Einstein.
Cae de maduro. Nos gustan más los nerds…
