Archivos de la Palabra clave

Objetivos y clases

-Vení- estirando la mano para agarrarla.
-¿Qué pasa?-
-¿No querés que estemos juntos, casarnos o irnos a vivir juntos?-
-¿Estás loco? Ya probamos, ya nos separamos y ahora tenemos una buena relación. Conseguite una chica que sea “más para vos”- respondió con una sonrisa que escondía un poco de resentimiento.
-No hay. No hay una chica para mi. Y cada vez que nos vemos pienso que quiero una chica como vos… y al rato me doy cuenta de que la tuve, que me gustaba… pero la cagamos-
-Es cierto. Fue. Además ahora yo estoy con alguien.-
-Ya sé. Pero no es serio-
-¿Quién te dijo que no es serio? A mi me gusta en serio…-
-No. A mi no me jodas. “Eso” no puede alcanzarte. Es un proyecto de hombre, una porquería al lado tuyo…
-¡No seas una mierda!- lo paró a la mitad de la frase, casi con un grito- ¿Qué te pasa? Primero, vos no sos así; segundo, no me digas que vos no estás con nadie.-
-Si ya sabés con quién estoy. No hace falta que te hagas la tonta. Pero es insoportable, un proyecto de “mujer intelectual”, de lo único que habla es de los “derechos” de vaya-a-saber-quienes, y encima se viste como el cadete de la empresa. Me da vergüenza TODA ELLA.-
-Es muy parecida a tu mamá…-
-Bueno, no me gusta mi mamá. Yo no soy como mi papá. Él siempre tuvo un gusto de mierda para las mujeres.-
-La verdad, te oigo y te desconozco. Estás muy cambiado.-
-Es cierto, maduré en este tiempo. Por eso: ¿por qué no nos vamos a vivir juntos? Yo no quiero ponerme a buscar alguien que me guste más que vos.-
-Eso sería conformarse con lo que hay. No aspirar a nada mejor…-
-Para la ambición tengo el laburo. No puedo distraerme con otra cosa. Ya me conocés esa faceta… pensalo… es una buena idea. Yo te quiero, lo demás va y viene. Tendríamos que ir liquidando nuestras “historietas sentimentales en curso” las próximas semanas.-
-¿Se acabó el vino?-
-Ya pido otro… ¿Compartimos un postre?-

Bricolage

Un clavo saca a otro clavo.

Un genio. Un genio el que pensó esa frase.
¿Alguna vez intentaron sacar un clavo con otro clavo? En serio… Bueno, es una pelotudez supina. Al cabo, terminás con dos -o más clavos- firmes y la madera hecha moco. Y ni hablemos de sacar un clavo de una pared o de otra superficie menos “gentil” que la madera…
NO funciona. Un clavo no saca a otro clavo. Otro clavo acompaña a los clavos anteriores. Y vamos sumando clavos. Y el problema se agranda.
Entonces, lo de que “un clavo saca a otro clavo” es una pavada tanto en sentido estricto como figurado.
No insistas. Yo quería una tenaza.

Cadena alimentaria

Había una vez un chico, al que le gustaba una chica. Pero esa chica tenía novio. Pero un poco lo histeriqueaba. Pero no se separaba. Pero lo seguía histeriqueando.
Entonces el chico pensó que mejor apuntaba a otro lado. Entonces empezó a histeriquear a otra chica. Y esa chica no tenía novio. Y le siguió el juego. Y el chico se agrandó, porque no pensó que la chica le iba a dar bola. Pero la chica estaba entusiasmada. Y el chico pensó que -aunque se dio cuenta de que no le gustaba nada esta otra chica tan instantánea- no era un mal plan. Objetivamente, hasta era mejor que la chica que le gustaba originalmente.
Entonces la primera chica se enteró. Y se dio cuenta de que le gustaba el chico. Que lo había estado histeriqueando por meses porque su relación con el novio no daba más. Que había que empezar a hacer cambios. Que ya tenía edad. Que no iba a desperdiciar su vida con un tipo que no le movía nada. Y se separó del novio -que se lo tomó mal, que le dio un sopapo y salió arando dejándola parada como una pelotuda-. Y decidió jugarse por el chico que le gustaba.
Y ahora el chico tenía que deshacerse de la segunda chica. Pero la chica no se daba por enterada. Como que se había vuelto completamente idiota. Igual no iba a dejar pasar la oportunidad con la chica que realmente le gustaba. Entonces salieron. Y se besaron. Y no paraban de reírse y se dio cuenta de lo distinto que era cuando estaba con una chica que le gustaba y cuando volvía a la casa no podía parar de preguntarse ¿Qué carajo había pasado con la segunda chica?
Y la respuesta se le caía en la cara. La segunda chica no era real. Él nunca le importó nada a la segunda chica. Siempre se había cagado en él. Era cierto, no podía darle bola. Estaba en otra liga. Le había seguido el jueguito porque ella también necesitaba una excusa. Y no podía dejarlo ir porque no podía estar sola. Porque si estaba sola quería decir que podía estar con otro. Y si ese otro ya estaba con otra iba a ser todo muy sangriento. No necesitaba un novio, o un chongo, o un amigo. Necesitaba una coartada. Y no estaba dispuesta a sacrificarla porque el chico estuviera enamorado de la chica de la que siempre supo que estaba enamorado y no de ella. No.
Y otra vez…

Sexi/s/ta

Yo creo firmemente que debería existir el Día del Hombre. Pongámosle el segundo miércoles de abril, por ejemplo. No puede ser una fecha fija porque todos sabemos que las fechas son más difíciles de recordar -a no ser que tengas una retorcida mente calendario femenina-.
¿Y por qué miércoles? Porque es el día de las divorciadas. Es el día que le encajan la progenie a sus respectivos progenitores y salen con los jeans ajustados, las blusas con escote y los cinturones anchos a reventar la noche en las los bares “de solteros”, para hablar a los gritos de los ex, con el pelo planchado de peluquería y las uñitas francesas recién hechas. Qué mejor que un miércoles para que los hombres puedan disfrutar de su salida de fauno, a calentarles los motores a esas mujeres “super feministas y emancipadas”, deseosas de reestrenar sus tetas recién puestas con la plata que sacaron del divorcio, una vez por semana con un chongo cama afuera (porque ya se dieron cuenta que con cama adentro, se rajan igual).
Claro, y ahora me preguntarán qué hacen los hombres que tienen hijos y están divorciados y les toca de baby-sitter el Día del Hombre. Pues sencillísimo si le ponemos un poco de onda: habrá que hablar con la dirección de la escuela para que organice un viajecito de estudios -con pernocte- a algunos de los boludestinos que están tan de moda en la nueva escolaridad (si, esa de ahora, en que los actos del colegio se llaman “concerts”); porque la institución no va a desperdiciar la oportunidad de quedarse con un “retorno” de los proveedores por estas actividades extracurriculares que tanto bien hacen al nuevo paradigma educativo. Y, a empomarle alegremente los críos a alguna maestra/profesora solterona que nunca falta, un profesor de educación física para que los reviente caminando y algún padre acompañante que, movido por su ferviente religiosidad, reniegue de la fecha patria instituida.
Para los hombres solteros la cosa anda muy lisa. Los divorciados, el viajecito de estudios. Y los casados… bueh… harán lo mismo que hacen para el Día del Amigo: colgarán de un clavo a sus esposas y saldrán a mamarse, hablar guarradas, intentar -o conseguir- ponerle un par de cuernos a sus parejas y volver entrada la mañana, con un par de manchas de fernet en la ropa y un par de bollos inexplicables en el auto familiar.
Lo maravilloso de la institución del Día del Hombre es que no necesita mayores preparativos porque, como dicen Chorolo y Su Combo, la cosecha de mujeres nunca se acaba.

Igualdad entre el hombre y la mujer

Los hombres pueden enamorarse perdidamente de una mujer aunque sea puta. Por más que sepan que es una relación que nunca va a ir a ningún lado, con una puta se divierten mucho más que con otras minas. Las putas son mucho más compañeras y comprensivas, mejor onda que las demás. Se dan cuenta de que con una puta comparten más cosas. Después de todo, quién mejor que una puta para saber lo que a un hombre le gusta.

Las mujeres pueden enamorarse perdidamente de un hombre aunque sea puto. Por más que sepan que es una relación que nunca va a ir a ningún lado, con un puto se divierten mucho más que con otros tipos. Los putos son mucho más compañeros y comprensivos, mejor onda que los demás. Se dan cuenta de que con un puto comparten más cosas. Después de todo, quién mejor que un puto para saber lo que a una mujer le gusta.

Síndrome de Estocolmo

Los seres humanos desarrollamos diferentes patologías psicológicas en función de la capacidad que tenemos de desarrollarlas. Aunque tengamos la firme voluntad de ser unos desquiciados, hay ciertas estructuras necesarias para que lo logremos. El famoso “no es adicto el que quiere, si no el que puede”; y eso se cumple maomeno para cualquier chifle.
En la pareja o el matrimonio, las libertades individuales son suprimidas con el objeto de exigir una contraprestación: llámense dinero, hijos, status social, casa, cosas; lo que establece que estamos a un pucho de la definición de secuestro. La capacidad de uno -o ambos- de los integrantes de la pareja de desarrollar una identificación con la persona que los priva de la libertad (libertad para la RAE: “1-Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos. 4-Falta de sujeción y subordinación”) al punto de acabar ayudándolo a alcanzar sus fines, es la clave de la pareja exitosa.
Acá es cuando nos metemos en el terreno de “No es cierto. Yo estoy casado/a y hago lo que me da la gana”, pero no es más que una leyenda urbana (o rural, o espacial, o de la región que más te guste). Porque si tu pareja te deja hacer “lo que se te da la gana” es que A. le importás un huevo o B. en algún momento va a cobrártela -o está cobrándotela ya-.
Yo soy una especie de códex de patologías psicológicas pero -aún con mucho esfuerzo y dedicación por años- no he logrado desarrollar esta patología tan importante para la conservación de la especie. Y, los que somos así, vamos recorriendo el mundo, fracasando una y otra vez como parejas, en tranquilidad, serenidad e imperturbabilidad en relación con el alma, la razón y los sentimientos.

Frases incompletas

Muchas veces nos dicen frases que parece que son buena onda, pero son sólo el comienzo de algo espantoso -en silencio-.
Ahí van algunos ejemplos:

Yo te banco a muerte (mientras que eso no me comprometa en nada)
Esa ropa te hace más flaca (porque con todo lo demás parecés una tonina)
Yo te llamo (siempre que esté de muy mal humor o no tenga nada interesante que hacer)
Vos estás re bien (considerando la vida reventada que llevás)
Tu marido/novio/amante es un encanto (y vos una cornuda olímpica)
No quiero amargarte con mis problemas (pero preparate porque ya mismo empiezo a volcar toda la basura en esta charla)
Tenés que cortar con esa relación que te está haciendo mal (era obvio que semejante carozo no podía darte bola en serio)
Justo hoy estoy complicado (y voy a encontrar excusas para días futuros)
Yo lo que quiero es que vos estés bien (pero lejos, muy lejos de mi)
Me doy cuenta de que vos no sos ninguna atorranta (pero voy a hacerte cagar como a una puta y gratis)

Intento que este sea un blog participativo, espero más ejemplos -como siempre-

La inteligencia es erotismo

El sexo sin inteligencia es un hecho sanitario, médico. Es coito, reproducción.
La inteligencia o el erotismo sin sexo es tirar camelias a los cerdos.

Cadena de Cagadas (una versión realista de Cadena de Favores)

Hace ya unos posts que he abandonado el tema motivador de este blog, que son las Generalizaciones. Esto de meterme en temas personales le quita frescura y alegría.

Hay leyes universales indiscutibles como la de la Cadena de Cagadas, qué es como la película Cadena de Favores pero al revés. Por cada vez que yo hago una cagada, me pasan cinco a mi –y para ponerlo más crudo, por cada persona que cago me cagan cinco a mi-.
Vamos al caso más típico que es la cagada sentimental-amorosa. Estás de novio/a tranquilo y feliz, pero se te cruza una persona que encarna todo lo que vos no podés tener Y TE DA BOLA. Para no arriesgar tu paz hogareña solo te limitás a histeriquear, pero hay manos, roces, mensajitos de texto innecesarios, tal vez algún chateo y besos. Cuando ya te sentís el mismísimo Lucifer y te das cuenta que un centímetro más de esa jodita va a privarte de toda esa paz de la que disponías te das cuenta de que LUCIS UNAS ASTAS FENOMENALES. Porque mientras estabas probando tus dotes de conquistador/a tu pareja tenía todo el tiempo del mundo para ponerte los cuernos.
Conclusión: Cuando vas a cagar a alguien que te quiere, preparate para que te caguen cinco veces más y peor.
La cagada familiar-filo-parental. Los padres que no pudieron estudiar deciden que, para que no se caguen la vida, sus hijos deberían estudiar abogacía o medicina. Así les cagan una promisoria carrera como músicos, bailarines o loquesea. Así, que los vástagos, sintiéndose cagados en su vocación, deciden que la carrera que dura 6 años la van a hacer durar 12/15 años y que nunca se mudarán de la casa paterna ni conseguirán ningún trabajo de más de 4 horitas porque tienen que “estudiar”. En el medio, podemos agregar, según la seriedad del caso, algún viaje iniciático de un par de añitos por lugares insólitos para “despejarse”, tal vez alguna descendencia no buscada y adicciones varias para condimentar.
Conclusión: Cuando pienses cagarle la vocación a un hijo tuyo porque lo ves desorientado preparate para que te cague cinco veces más y peor cuando se oriente.
En el trabajo, las cagadas pueden tomar giros muy inesperados. Cuando, para hacerte el simpático invitaste a tu jefe a comer un corderito al asador que temandotuprimaqueviveenEsquel y ganarte el ascenso, que andaba dando vuelta por ahí como rumor, tu único temor fue saber que estabas cagando a tus compañeros. Pero olvidaste que tu jefe podía calentarse con tu mujer –cosa que hizo-, que te iba a dar más trabajo que el que tenías para que llegues más tarde a tu casa –y llamar a tu mujer-, que te convertiste en el boludo de la oficina porque SIEMPRE te tenés que quedar después de hora –para que tu mujer acceda a acompañar a tu jefe a comprarse un traje, total vos vas a llegar re tarde-, que ya que estaban en el shopping le compró la PlayStation 6 a tus hijos –y que por eso le dicen Tío Norberto-. Además, tus compañeros no te invitan más a jugar al fútbol –por cagador y porque Daniel de administración resultó se un valor-, tu mujer ya no te admira –porque se dio cuenta que hay hombres que tienen un BMW, un barquito, una isla en el Tigre, un depto en Punta, saben combinar los zapatos con el cinturón y que pueden gustar de ella- y te tenés que bancar a la mujer de tu jefe –ah…no les dije ERA CASADO- que te llame llorando todos los días porque el marido está con LA ZORRA DE TU MUJER.
Conclusión: Cuando pienses que sos tan vivo como para cagar a un grupo de personas que están en igualdad de condiciones que vos, pensá que diez culos cagan más y peor que uno.

Como este tema es taaannnn interesante, creo que más de uno podrá sugerir nuevas cadenas de cagadas para próximas ediciones. Se reciben comentarios.