La mañana rasguñaba las persianas y me ardían los ojos por el maquillaje corrido.
Siento una molestia en las costillas y me doy cuenta de que no me saqué el corpiño, sigo con la misma remera de anoche…
Tengo un brazo dormido por la posición ridícula en que me desperté. Oigo pájaros y otro ruido que no puedo indentificar de fondo. Percibo alguna precariedad en lo que logro razonar -pero debe ser que estoy un poco dormida todavía-.
-Cuando me levante, tengo que arregar esa persiana de mierda, que entra demasiada luz- pienso…
Las sábanas hicieron bolitas. Ese es el problema de comprar sábanas con mucho poliéster… no aprendo más… Tengo que levantarme y sacarme el maquillaje y el corpiño, eso ya mismo.
¡Qué buena la descripción de la “despertada” que hizo Marcel Proust en En busca del tiempo perdido! Es tal cual, como ahora. Deben ser las 5 de la mañana, no hay mucha luz… o está nublado, porque sino entraría más luz por esa persiana de mierda.
A mi me gustaría escribir bien pero ya me había dicho mi profesora de Lengua y Literatura que se me mezclan los tiempos y las personas, que tengo que prestar atención a lo que escribo. Por suerte no estoy escribiendo ésto, menos mal. Te dije que prestaras atención.
Ya iba siendo hora de levantarme, pero no me levantaba. Depués de todo eran las 5 de la mañana o estaba nublado. No importaba si nadie iba a llamarme. Yo no le importo a nadie a esta hora, ni a ninguna otra. Me duele un poco el pecho, me parece que más que el corpiño es un poco de angustia. Cuando se me despierte el brazo me fijo si puedo desabrocharlo, aunque sea. Tengo un poco de ganas de llorar, espero que se me pase cuando me despabile.
Voy a dormirme una siestita, quiero que se me pase.
Estaba dormida, no sé que me pasó. Me pican un poco los ojos, voy a fijarme la hora en el despertador, pero deben ser las 5 de la mañana… o menos porque está oscuro todavía.
-Despertate- dije para adentro.
Sonó el despertador y no abrí los ojos. No necesitaba saber la hora -siempre suena a las 7 y media- pero me costó ubicarme en qué dia era. Martes, era martes.
Me acordé de un sueño extraño que había tenido. Soñé que me despertaba. Soñé que no me despertaba hace 18 años. Fue raro, me sentí como el culo… por ponerlo sencillo…
Archivos de la Palabra clave
- Mi mamá me mintió.-
- Lógico. Te miente porque es tu mamá.-
- Todas las mujeres mienten. Mienten todo el tiempo. Yo veo como mi mamá le miente al tipo con el que está.-
- Si. Todas las mujeres mentimos. Todo el tiempo. ¿Todavía dudabas?.-
- Bueno, todas y todo el tiempo, no. Vos a mi no me mentís, no da… somos amigos. ¿No?-
- Si. A veces te miento, obvio.-
- ¡No! ¿Cómo me vas a mentir? Somos amigos…-
- No creo en la amistad entre el hombre y la mujer.-
- Cierto. Bueno… ¿eso quiere decir que podemos tener sexo?-
- …
- No es que digo “YA”… digo, algún día… che ¡vos me mentís! acabás de decirme eso…
(inspirado en una charla con Maru Bregliano y Ale Benevento)
Como cuando ves una película y te creés el personaje. Y a la noche soñás que sos un extraterrestre que dejaron de bebé en un canasto en la casa de tus viejos, y ellos no te dijeron nada. Que por eso sos “raro”. O que tenés superpoderes. O que en cualquier momento cobrás una herencia de un familiar que no sabías que tenías. Y la lista de pavadas sigue… y dura hasta que ver otra serie u otra película.
O un libro. De esos en los que la trama te atrapa y te gustaría meterte y salvar al personaje. O de esos personajes que te enamorás, y empezás a encontrar parecidos a ex-parejas -pero un poco mejores, claro-… y dura hasta que te recomiendan otro libro, porque ese terminó.
Pero con los blogs es distinto. Los blogs no terminan (bueno, olvidémonos de esos blogs que nacen como proyectos de multimedios, en los que cientos de personas se comen un tremendo buzón de una mina que… bleh, no me hagan hablar), siguen… un post atrás del otro… y a veces no es ni una historia, es un puto momento que te robaron… porque CLARO ese post habla de vos ¡me estás hablando a mi! decime la verdad ¿pensaste en mi cuando lo escribiste? ¿soy yo? ¿yo te caliento? Pero no te da dejar un comentario, o mandar un mail y preguntarle al autor. Pero algo hay ¿no?
Sobre todo si soy yo, y me conocés. Si me viste en unas cuantas reuniones. Hasta una vez, haciéndote el boludo, me tocaste el culo (y yo me hice la boluda también, y aquí no ha pasado nada).
Claro, por supuesto que lo escribí por vos. O no. Viste como es esto.
Puede sonarte extraño. Nunca te dije nada de esto. Ni te presté demasiada atención, ni te di mucha bola. Pero ahí esta el tema…
Como te miraba los brazos cada vez que nos encontrábamos en alguno de estos estúpidos eventos de internet. Si, me parecen todos estúpidos.
Las ganas desesperadas de agarrarte de la nuca y besarte. De que me abraces y me hagas daño con esos brazos.
Y ahora no entendés nada de este mail que acaba de llegar a tu casilla. Y chequeas la dirección de quien lo envía. Y el encabezado completo ¿no? Pues si, soy yo. La más inesperada. La que te daba un 15% de bola y vivía sacándose fotos con otros…
Tengo ganas de redibujarte ESE tatuaje largo con la lengua, que me hables en klingon mientras me hacés una trenza y te quejás de tu ex.
Hay algo masculino que no tiene nadie de este ambiente mediocre que nos une. Pero te pido por favor que no le digas nada a nadie. Antes de que me prenda fuego pensado en vos.
En unos días seguramente nos encontremos de nuevo y los dos vamos a desear que no haya escrito este mail, que no lo haya enviado y, lo que es peor, que lo haya publicado en esevidente. Disculpame, son cosas de la edad.
Bueno, se terminaron las vacaciones.
No es que YO me haya tomado vacaciones, todo lo contrario, es el blog que se tomó vacaciones. Me pareció justo que, ante sus repetidos pedidos, le diera un mes para que vaya y corretee en tanga por las playas de Groenlandia que tanto le gustan.
Ahora está de nuevo en funciones -y con una gripe espantosa por andar en pelotas con un clima polar-.
Mientras Esevi tomaba grapa con los esquimales, yo acá estaba en la cueva en Torchiariland juntando los primeros pedazos de Bloumee. Pasen, vean, jueguen y difundan.
Mi Tercera Máxima fue procurar siempre vencerme a mi mismo antes que la fortuna, y alterar mis deseos antes que el orden del mundo, y generalmente, acostumbrarme a creer que nada hay que esté enteramente en nuestro poder sino nuestros propios pensamientos.
Discurso del Método y Meditaciones metafísicas, René Descartes. Trad.: Manuel G. Morente, Ed.Espasa-Calpe Argentina (1938)
Es Evidente ya fue un cuaderno piojoso con notas. Ya fue un conjunto de posts en un foro desconocido. Ya fue una lista de distribución. Ya fue un sitio de chistes machistas en inglés. Ya fue un trabajo final para un postgrado. Ya fue un paper bastante largo de análisis de comunicación política. Ya fue una manera de desahogarme cada vez que me dejaba algún chongo. Ya fue la manera de calmarme porque extrañaba vivir en otra ciudad. Ya fue conversaciones a la madrugada con mis amigas.
Es Evidente ya fue una rata de laboratorio, escrita por un marine -Tailor-, dos publicitarios -Tiger y A. Luscious-, una productora -Titán-, una chica normal -Caro Yáñez- y una máquina de humo -Marina-.
Es Evidente ya fue relatado, escrito, reescrito, podado, mudado. Ya fue nota, thread, sitio, paper, diario íntimo, tesis, prueba, mail. Hasta que un día fue blog, y entonces fue escrito, reescrito, podado, mudado de nuevo.
Es Evidente es este blog, pero también es una trama invisible de muchas otras cosas. Es la sensación de “cuando dejes de buscarlo, va a aparecer”, y te das cuenta de que el encendedor siempre estuvo sobre la mesa pero no lo veías. Es Evidente es una parte del pensamiento de todos los seres humanos, aunque en su puta vida hayan leído Es Evidente. Es una frase que repetimos todos para remarcar que lo único evidente es la subjetividad del que habla.
Los textos y fotos de Es Evidente no son míos, me los va dictando lo que tengo alrededor, las charlas de bar, las conversaciones en el colectivo, los mails que recibo, las fotos que encuentro “producidas” cuando voy caminando por la calle.
¿Cuándo nació Es Evidente? Cuando aprendí a escribir, allá por 1979. En 1997 empezó a distribuirse en una lista de listserv, en 2000 fue un sitio en freeservers, en 2002 fue una-especie-de-blog no Blogger, en 2005 fue un Blogger con otro nombre y al año siguiente se llamó Es Evidente por primera vez. Recién en 2007 empecé a reconocer la autoría de los artículos con mi nombre real, pero soy la oculta escritora de los textos de varios PPT que hoy reciben muchas personas por mail como una gran novedad, diez años después
Tyler Durden: Primera regla del Club de la Pantufla: No hablarás del Club de la Pantufla…
John Gage: Ella es la mejor del Club de la Pantufla.
Shackleford: Seguro.
Diana Murphy: Me dijiste que nunca antes lo habías hecho ¿Cuántos miembros tiene ese Club?
John Gage: ¿En todo el mundo? Digamos que… unas dos docenas.
Si, señores. Yo tengo mi propio Club de la Pantufla. Es un tema que no debería tocar en un blog tan concurrido como este, pero -como es mio- digo lo que se me canta.
Hay mujeres que juntan las cartas de los novios, o los tickets del cine, o los sobrecitos de azúcar con frases, o las flores dentro de un libro. Pero yo junto pantuflas.
No es que me robe las pantuflas de los desafortunados sujetos que “intentaron” tener una relación sentimental conmigo, no señor… ME LAS REGALAN.
No he cruzado datos con mis amigas sobre la tasa de repetición de regalos, pero calculo que el tema flores/remerita/joya/portaligas debe ir encarando cómodo; en cambio a mi me regalan PANTUFLAS. Lo curioso del caso, es que no soy una persona que anda en pijamas por la casa -de hecho no tengo, ni siquiera, un jogging-, no ando descalza y no soy de las que se cambia la ropa cuando llega del trabajo: como salí me quedo todo el día.
En resumen: tengo muchos más pares de pantuflas de las que puede necesitar un ser humano en toda su puta vida, y ni hablar de los que puede necesitar un ser humano que no usa pantuflas.
A lo largo de mi vida sentimental, he tenido varios partenaires con pantuflismo y en distintos grados. Hubo el que me regaló TOOOOODA una línea de Caro Cuore -y cuando digo toda, es TODA- que incluía pantuflas; pero como esas pantuflas del juego mucho no le gustaban, me regaló OTRO PAR que también quedaba bien, ergo: 1 juego de ropainteriorpijamabata y 2 pares de pantuflas. También tuve un base-sin-aire que lo único que me regaló fue un par de pantuflas; y uno muy espléndido que cagó una serie impecable de regalos con el efecto pantufla, among others. Una frase aparte merece el que, mostrándome una pantufla de esas descartables de los telos, me dijo: “Cuando nos vayamos, te dejo que te lleves las tuyas”.
(En este momento se ahogaron de la risa o están pensando “¡Pobre mina!”… o ambas cosas.)
Estoy segura de que hay una fantástica explicación de este fenómeno, pero no creo que ninguno de mis ex affairs -que por supuesto leen este blog- vayan a responder, pero, tal vez, algún otro lector con pantuflismo pueda tirarme una punta. Como yo siempre me quedo petrificada ante el regalo, nunca pude pedir explicaciones.
(Tranquilo, chango/s. No te/los voy a deschabar porque no sos/son el único
)
Dios no quiera que tengas que hacer un trabajo para el exterior. Y si es así -porque, entre otras cosas, en el exterior SI te contratan mientras que en Argentina NO-, Dios no quiera que tengas que recibir tu pago con transferencia interbancaria como si estuvieras en un país civilizado.
¿Por qué es tan difícil ingresar plata al país de manera legal? Ahora estoy entendiendo lo de la valija de Antonini Wilson, pobre hombre. Claro, estábamos necesitando fondos para la campaña y, la verdad, tratar de entrarla de manera legal es peor que un cáncer. Diga que los simples mortales no contamos con esas facilidades de pagar un avión privado, porque si no hasta yo lo hubiera hecho.
Eso sí, la empleada que trabaja en una casa va, muy pancha, a una oficina de Western Union y manda todo lo que gana sin mayores problemas a cualquier lado; sin que nadie le pida más que un documento -que ni siquiera tienen que ser nacional, cualquier chorizada sirve a los efectos de “demostrar identidad”-.
Ahora, si vos, tremendo pelotudo -con o sin blog- tenés necesidad de que te paguen y tenés la peregrina idea de traer dinero “importado” para gastarla en tu “suelo patrio” pagando como un marmota tu 21% de IVA -o hasta 27% para algunos rubros- cada vez que abrís la billetera, sos poco menos que un delincuente. ¿O alguien piensa que están girándome dinero por un trabajo especializado que hice para comprarme paco en una plaza y evadir impuestos? ¿O pensarán que por el tráfico de estupefacientes los dealers de Irlanda mandan la plata con un giro bancario? Me cago en la puta madre.
En resumen, te conviene ser planchadora en una casa de familia a ser Ingeniero para Google, y en ninguno de los dos casos el ingreso por el trabajo se gasta en Argentina.
Y te castigan por hacer las cosas “en blanco” en un país que está hecho para “lo’ negro’”.
(Como si toda esta joda no fuera suficiente como para que me salten las térmicas, Adwords me toma el pelo con las “propagandas” que me salieron al costado del mail del banco).
