Archivos de la Palabra clave

Condiciones de uso, a.k.a. TOS

- Mi mamá me mintió.-
- Lógico. Te miente porque es tu mamá.-
- Todas las mujeres mienten. Mienten todo el tiempo. Yo veo como mi mamá le miente al tipo con el que está.-
- Si. Todas las mujeres mentimos. Todo el tiempo. ¿Todavía dudabas?.-
- Bueno, todas y todo el tiempo, no. Vos a mi no me mentís, no da… somos amigos. ¿No?-
- Si. A veces te miento, obvio.-
- ¡No! ¿Cómo me vas a mentir? Somos amigos…-
- No creo en la amistad entre el hombre y la mujer.-
- Cierto. Bueno… ¿eso quiere decir que podemos tener sexo?-
- …
- No es que digo “YA”… digo, algún día… che ¡vos me mentís! acabás de decirme eso…

(inspirado en una charla con Maru Bregliano y Ale Benevento)

Desmitifiquemos

No todos los besos están buenos.
Casi nunca hacés más rápido en taxi.
El edulcorante tiene gusto a edulcorante.
No siempre un polvo es mejor que una paja.
A los mosquitos no les importa nada que uses OFF!.
Un cachorro de tigre es precioso, uno de humano es horrible.
A las mujeres nos desagrada que nos digan “Bebé” en el 98% de los casos.
Hacerse el boludo requiere más esfuerzo que ser aparentar ser inteligente. Y si te sale bien -cualquiera de las dos cosas-, probablemente seas un boludo auténtico.

Y seguimos discutiendo

-Bruuump, este pedo se va a oir hasta en Júpiter.
Los artistas confundirán emisión y creación. Irán por ahí chillando lo de “un nuevo medio” hasta que deje de darles pasta… Los filósofos hablarán y hablarán del rollo de los fines y de los medios, sin saber que emitir no puede ser nunca más que un medio para emitir más, como la Droga. Trate usted de utilizar la droga como medio para otra cosa… Algunos individuos con hábitos de control tipo “Coca-Cola y Aspirina” hablarán del perverso encanto de le emisión. Pero ninguno hablará mucho tiempo de nada. Al Emisor no le gusta la charla.

El almuerzo desnudo, William S. Burroughs. Trad: Martín Lendínez, Ed. Anagrama (1959)

Bloqueo

La realidad es una construcción muy precaria. Todos pueden vivir la realidad, pero muy poca gente puede vivir la ficción.
Y poca gente cree en la realidad, pero la mayoría cree en la ficción. La fe de las religiones.
Los líderes no son nunca los que dominan la realidad, son los que crean la ficción, la ilusión de prosperidad, la salvación. Los que revelan lo oculto, lo que no es real, lo que no existe, lo que no puede comprobarse.
No ganan los que saben. Ganan los que creen. Es una muy obvia demostración de la inteligencia.

Una vida interesante

Acabo de caer en la cuenta de que no tengo una vida interesante. No soy un personaje interesante. No me pasan cosas interesantes. No tengo aventuras interesantes.
O por lo menos, no son interesantes para la mayoría de las personas. Porque, amigos. la gente es más morbo que carne.
A esta altura de la soiree, creo que es conveniente haber sido gordita, feúcha, sufridita, discriminada, torturadita, con historias sexuales trágicas -o sexualidad dudosa-, amores chotos, problemas con las drogas, idiotez, alcoholismo, ser de una familia humilde -o millonaria con problemas de abandono emocional-, obligada a estudiar una carrera que no quería, malcriadita, desarraigada, de alguna minoría… bah… algo conflictivo, trágico…
Pero no.
Acá ando yo por la vida, con problemas comunes y nunca graves -¡si hasta mi mamá tuvo cáncer y se curó!-, derrochando una esplendidez que tiene mala prensa. Soportando la carga de naturalmente ser flaca, excepcionalmente inteligente, de haber estudiado lo que me ha dado la gran gana, haber tenido los mejores romances a los que una mujer puede aspirar, ser de una familia de clase media argentina (compuesta por ex pobres y ex millonarios en partes iguales), vivir en una casa con calandrias y una biblioteca enorme. No soy pedante porque he superado grandes conflictos gracias a mi fuerza de voluntad. Soy pedante porque ME LO MEREZCO.
El otro día twitteando (no me pidan explicaciones sobre lo que es twittear) sobre los blogs que se editan como libros, aclaraba que EsEvidente no puede ser transformado en libro porque no tiene una estructura, ni textos editables. Y ahora ADEMAS, caigo en la cuenta de que mi vida tampoco puede ser convertida en un libro porque tiene menos morbo que la Guía T -y mucha menos utilidad-.
Debería hacer terapia. Con un analista bien retorcido podría inventar alguna mierda; para cagarme bien la vida y convertirla en “interesante”.

Momentos difíciles

  1. Cuando rompemos un par de panties, con las uñas, al subirlas.
  2. Cuando metemos la llave al revés en la cerradura, e insistimos en intentar abrirla.
  3. Cuando nos golpeamos la cabeza con la puerta abierta de la alacena.
  4. Cusndo vemps uqe tipeamps cualquir cosa y mandamos el mensaje sin mirar ANTES.
  5. Cuando bajamos/ alquilamos por segunda (o tercera, o cuarta, o…) vez la misma película.
  6. Cuando apretamos insistentemente un botón del control remoto EQUIVOCADO.
  7. Cuando le pifiamos al borde del escritorio y nos hacemos un espantoso moretón color berenjena en la pierna.
  8. Cuando usamos de mouse el celular y nos indignamos porque el cursor no se mueve.
  9. Cuando nos ponemos alguna prenda de vestir al revés, y nos lo hace notar el/la compañero/a más hot del trabajo.
  10. Cuando clickeamos el ULTIMO cuadradito equivocado en el Buscaminas.

Es muy difícil la vida de los torpes.

Ser emo atrasa +20 años

Feel the rain like an English summer/ Hear the notes from a distant song/ Stepping out from a back shop poster/ Wishing life wouldn’t be so long
Visage, Fade to gray, 1981

Pushed around and kicked around/ Always a lonely boy/ You were the one/ That they’d talk about around town/ As they put you down.
Jimmy Sommerville, Smalltown Boy, 1984

The dice decide my fate/ that’s a shame/ In these trembling hands my faith/ tells me to react/ “I don’t care”
Talk Talk, Such a shame, 1984

Yesterday I got so old,/ I felt like I could die./ Yesterday I got so old,/ It made me want to cry.
The Cure, In Between Days, 1985

Everybody lives in pain,/ what a shame./ Their bodies tied up on the beach,/ so out of reach./ You know I love to get depressed./ It’s the best, it’s the best,/ the very best.
The Bolshoi, Looking for a life to lose, 1986

How many liars have taken your money, your mother said you shouldn’t
bet?/ Who has the fun, is it always the man with the gun?
The Stranglers, Always The Sun, 1986

Everybody knows that the dice are loaded/ Everybody rolls with their fingers crossed/ Everybody knows that the war is over/ Everybody knows the good guys lost/ Everybody knows the fight was fixed/ The poor stay poor, the rich get rich/ That’s how it goes
Leonard Cohen, Everybody Knows, 1988

Everyday is like sunday/ Everyday is silent and grey
Morrissey, Everyday Is Like Sunday, 1988

Preguntas para gentes con “capacidades especiales”

A mi me dijeron que los discapacitados son gente con capacidades especiales. Y a mi no me gusta ser irrespetuosa -como claramente se puede ver en todos mis posts-.
Estas son las preguntas que me surgen cuando me encuentro con algunas personas con capacidades diferentes (o in- como más te guste), pero que, a simple vista, parecería que tienen sus “capacidades mentales” en orden.

A los que cortan las empanadas a la mitad para comerlas.
¿Vos te creés que es un huevo de pascua y vas a encontrarle una sorpresa? ¿Por qué pensás que se cierran las empanadas si te las vas a comer abiertas? ¿No te parece que no vale la pena que me hagas lavar un tenedor -que ensuciaste para juntar el relleno que se te salió, por boludo- si te invité a comer EMPANADAS?

A las cajeras de los hipermercados
¿Tanto te cuesta que la cinta transportadora haga su trabajo y tenés que frenarla con un trapo o loquesea haciendo que tenga que arrastar como hace 20 años las cosas con la mano hasta la caja? ¿Pensás que estás haciéndome un favor al cobrarme la compra con tarjeta de crédito o débito? ¿Por qué carajo no pasás las cosas en el puto orden en que las puse y me mezclás lo frio con lo caliente con el insecticida con la manteca con el pan?

A las vendedoras de los locales de ropa
¿Vos pensás que no me doy cuenta de que por más que el pantalón sea de tiro bajo no pueden vérseme dos centímetros de la raya del culo cuando me lo pruebo? ¿Te parece que si me decís “se usa holgado” no voy a pensar que algo es dos talles más grandes que lo que necesito SI EN EL MANIQUÍ DE LA VIDRIERA ESTA AJUSTADO y a mi me queda como un camisón? ¿Realmente creés que confío en tu buen gusto o en tu criterio estético?

A los mozos de las cafeterías fashion
Si después de leer detenidamente la carta te pido un capuccino y una botella de agua mineral ¿Te parece necesario preguntarme si ADEMAS no quiero comer algo y empieces a recitarme de memoria todos los acompañamientos salados y dulces QUE ACABO DE LEER? ¿Oís cuando, durante todo el recitado, te repito unas 20 veces nograciasnadamás?

A los que dejan a sus hijos indiando entre la gente
¿No te enteraste que hay métodos anticonceptivos y en muchos lugares del mundo el aborto es legal? ¿En qué momento se te ocurrió que TUS HIJOS no rompen las pelotas? ¿Por qué suponés que yo NO voy a pegarle un sopapo si me jode? ¿Dónde está escrito que a un mocoso de mierda sus padres no pueden ponerle límites? ¿Vos pensás que “la educación” es solamente lo que se les enseña en los centros educativos?

A los que “revuelven” la bombilla en el mate
¿Extranás el joystick de la Commodore? ¿Pensás que el mate se aburre si lo dejás tranquilo? ¿Te molesta que la yerba dure más de tres cebadas y querés cagar el mate enseguida por alguna cuestión religiosa? ¿Tenés alguna experiencia traumática en tu pasado y odiás que todos tomemos un mate como la gente?

Estoy segura que Uds. también tienen una lista de preguntas a este tipo -u otros tipos que ya se me irán ocurriendo- de personajes NE-FAS-TOS con los que lidiamos cada día de nuestras vidas.

No Somos Nada

Cuando tenía la edad de estos salames que ahora se agrupan en “tribus” también había “grupos”. La adolescencia es esa edad espantosa en la que los seres humanos no pertenecemos a nada, y ese afán de pertenecer nos hace cometer idioteces a granel.
Las idioteces que se han puesto de moda en estos días están asociadas al uso de la tecnología: “la internet”, las computadoras, las camaritas digitales, los celulares, etc.; y se encarnan en estas “tribus junior” de bloggers, flogger, glams, chetos y las “tribus senior” de tecnología y la gran puta que los parió.
A long, long time ago in a galaxy far away, teníamos el grupito de los deportistas -encabezado por “los rugbiers” que eSSSplotaron en los 90-, los músicos -con los instrumentos electrónicos que tocaban casi solos-, los con-chetos -que pudientes hubo siempre-, los nerds -gracias a los cuales los masomenos vivos pasábamos los exámenes-, los grasas -que clase media deteriorada también había-, los lindos y los tímidos -porque feos son el 90% de los adolescentes y no merecen un grupo especial-.
En esa maroma de grupos, había otro -al que yo muy orgullosa pertenecía- que eramos los que No Somos Nada. Nada en particular con qué destacarnos, más que ser lo que SIEMPRE la pasaban bien. Asistentes a los eventos deportivos munidos de una cerveza, cantantes o RRPP de bandas, sobornados por los “pudientes” para hacerlos populares, escapándos de las clases aunque sea para ir a las Olimpíadas Matemáticas -y ganadores, cagándo a la elite de los nerds-, aprendiendo a manejar en los autos de los grasas, noviando con los lindos y bancando a muerte a los tímidos que sostenían nuestra religión del bon vivre.
Ese espíritu no-deportivo, no-artístico, no-económico, no-intelectual, no-precario, no-estético y no-psicológico, sigue vivo en algunos -otros sucumbieron a la necesidad pedorra de que le den una palmadita sus “pares”-, y muchos leen este blog.
Mi propuesta es armar y defender este estilo de vida de Pelotudos Que No Somos Nada -a ver si Feinmann ahora también se me cuelga de las tetas como con lo de que cualquier pelotudo tiene un blog, con un año de retraso-. Me di cuenta de que No Soy Blogger era un poco restrictivo, porque No Soy Flogger, No Soy Glam, No Soy Emprendedora, No Soy Cheta, No Soy Periodista, No Soy 2.0, No Soy PR, No Soy SEO, No Soy… un montón de cosas que ahora están (ah)rre de moda, pero SIEMPRE la paso bien -y es mucho más de lo que los miembros de estas tribus pueden decir de ellos mismos-.
No Somos Nada es una idea. Creo que tendría que escribir el Manifiesto. ¿Ayudas?

Síndrome de Estocolmo

Los seres humanos desarrollamos diferentes patologías psicológicas en función de la capacidad que tenemos de desarrollarlas. Aunque tengamos la firme voluntad de ser unos desquiciados, hay ciertas estructuras necesarias para que lo logremos. El famoso “no es adicto el que quiere, si no el que puede”; y eso se cumple maomeno para cualquier chifle.
En la pareja o el matrimonio, las libertades individuales son suprimidas con el objeto de exigir una contraprestación: llámense dinero, hijos, status social, casa, cosas; lo que establece que estamos a un pucho de la definición de secuestro. La capacidad de uno -o ambos- de los integrantes de la pareja de desarrollar una identificación con la persona que los priva de la libertad (libertad para la RAE: “1-Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos. 4-Falta de sujeción y subordinación”) al punto de acabar ayudándolo a alcanzar sus fines, es la clave de la pareja exitosa.
Acá es cuando nos metemos en el terreno de “No es cierto. Yo estoy casado/a y hago lo que me da la gana”, pero no es más que una leyenda urbana (o rural, o espacial, o de la región que más te guste). Porque si tu pareja te deja hacer “lo que se te da la gana” es que A. le importás un huevo o B. en algún momento va a cobrártela -o está cobrándotela ya-.
Yo soy una especie de códex de patologías psicológicas pero -aún con mucho esfuerzo y dedicación por años- no he logrado desarrollar esta patología tan importante para la conservación de la especie. Y, los que somos así, vamos recorriendo el mundo, fracasando una y otra vez como parejas, en tranquilidad, serenidad e imperturbabilidad en relación con el alma, la razón y los sentimientos.

Amor o miedo

Y los hombres tienen menos cuidado en ofender a uno que se haga amar que a uno que se haga temer; porque el amor es un vínculo de gratitud que los hombres, perversos por naturaleza, rompen cada vez que pueden beneficiarse; pero el temor es miedo al castigo, y no se lo pierde nunca.

El Príncipe, Niccolò di Bernardo dei Machiavelli (Nicolás Maquiavelo). Trad.: Mario Alarcón, Ed. Longseller (2003)

Placeres idiotas

  • Borrar la capeta de spam sin chequear que hay dentro.
  • Hablar por Skype, con la laptop debajo del brazo y caminando como si fuera un teléfono inalámbrico.
  • Pagar el boleto de colectivo con todas monedas de 5 centavos.
  • Usar botas Pampero de lluvia y caminar por los charcos.
  • Hacer ruido con el sorbete cuando se acaba la gaseosa de Mc Donald’s y que se den vuelta todos a mirar quien es la bestia.
  • Permanecer sobrio en una fiesta en que están todos borrachos, pero actuar IGUAL como un mono en anfetaminas.
  • Rechazar una invitación de Facebook.
  • Hacer un-follow en Twitter.
  • Tirar el resumen de la tarjeta de crédito sin, siquiera, abrir el sobre.
  • Cenar una lata de atún en aceite de oliva -directo de la lata- con aceitunas y cerveza, mirando una película de artes marciales.
  • Jugar como un poseso torneítos de Gálaga, HOY.
  • Hacer el crucigrama de un diario ajeno.
  • Pelar los blisters de aspirinas.
  • Comer las miguitas de pan del mantel cuando nadie está mirando o comer sólo la miga del pan y dejarlo con un hueco.
  • Ir al cine en un horario en que estás solo en toda la sala.