Archivo mensual de June, 2008

Urban VGA – XX

Code is poetry.

Normal, común y ordinario

En principio estos tres término significan lo mismo… PERO NO E LO MESMO. Y siguiendo con la teoría antifeminista de que los hombres NO SON IGUALES a las mujeres, paso a explicar.

    Una mina NORMAL es perfecta. Vamos, que todos quieren una mina normal, porque saben que no existe la mujer normal, sobre todo dentro de parámetros masculinos.
    Una mina COMUN está “dable”, lo que quiere decir que probablemente la llamen y le hagan un favor y, con un poco de suerte, hasta se pongan de novios.
    Una mina ORDINARIA es una atorranta, así que seguramente la llamen porque tienen ganas de que ella les haga algunos favores. Eso si, nunca la exhibirán publicamente.
    Un tipo NORMAL está en llamas, pero da una vergüenza de padre y señor mío admitirlo, entonces a desmerecerlo un poco previendo que no las va a llamar o que nunca va a darles bola.
    Un tipo COMUN es pobre. Las mujeres piensan que lo común es que les dé bola un tipo que nunca va a sacar la cabeza del agujero.
    Un tipo ORDINARIO es un amarrete. La manifestación más acabada de La Ordinariez para una mujer es que el sujeto no esté dispuesto a caer en la bancarrota por ellas. Este sujeto, en general, tiene dinero y rehúsa gastarlo en/con ellas, es una elección (no olvidemos que para pobre está el COMUN).

Un traje NORMAL es gris medio, un vestido NORMAL es a la moda.
Un traje COMUN es azul, un vestido COMUN es negro.
Un traje ORDINARIO es negro y de mala tela, un vestido ORDINARIO es uno o dos talles más chicos que lo apropiado.

Entonces es muy lógico que, según lo que nos toque, pongamos una sonrisa NORMAL, mostremos una indiferencia COMUN o una ORDINARIA cara de culo.

La clave para monetizar un blog

Aquí les dejo una completa guía, realizada enteramente por muá. Para ayudar en el escarpado camino al éxito de todos los emprendedores 2.0 que leen mi blog.

Para descargar el archivo, pulse con el botón derecho del mouse en este vínculo y elija la opción “Guardar vínculo” o “Save link”.

Cosas de hombres

La autopista a la masculinidad está asfaltada con incoherencias -por supuesto vistas desde la perspectiva femenina-. Por más crípticas que puedan parecer las reacciones de las mujeres, por algún camino -casi siempre más largo que corto- podemos inferir alguna lógica, mientras que a los hombres no los entienden ni sus propios amigos.

Cuando a una mujer le gusta un tipo, YASTA, le gusta y punto; le parece espléndido y perfecto, sexy -con el ejemplo de Ron Jeremy podemos comprobarlo-, inteligente, con futuro y simpático. Cuando a un tipo le gusta una mina, sólo le cierra en algún aspecto: coge bien, pero es una ordinaria; me deja hacer mi vida, pero es una pelotuda; es re simpática, pero no la hacés limpiar ni drogada; es re fina, pero es una frígida; tiene un físico bárbaro, pero tenés que taparle la cara para cogértela; me quiere, pero no me calienta; la quiero, pero no me calienta; es re linda de cara, pero es una vaca; etc.
Las mujeres son cirujanos en sus propios baños, pero en los baños públicos pueden hacer desastres -porque no son ellas las encargadas de mantenerlos bien-. Los hombres son inexplicablemente prolijos en los baños públicos pero en sus propias casas empiezan a mear antes de levantar la tapa del inodoro, y cuando lo hacen siguen ensuciando TODO el borde de la taza; dejan las canillas medio abiertas; se mojan las manos y se limpian en la toalla -desconociendo absolutamente el uso del jabón-; amén de no cerrar la puerta y aprovechar a tirarse ruidosos pedos si hay público.
Las mujeres son capaces de largarse a llorar si pierde el cuerito de una canilla y no encuentran el número de un plomero de confianza para que no las cague por inútiles. Los hombres suelen ser orgullosos de su inutilidad y ante el amague de estropearse un cuerito son capaces de destrozar toda la instalación sanitaria de la casa, partir al medio la canilla -y muy probablemente también la llave inglesa que estén usando para la tarea-, rajar la mesada, abollar la pileta y cuando el daño ya no puede ser mayor y se pasaron tres días con la llave general cerrada, llamar a un plomero de la guía y dejarle medio sueldo por el arreglo justificando que el trabajo era complicado PORQUE ESTABA TODO DAÑADO.
La mujer muchas veces no puede evitar enamorarse de un jodido mujeriego -obvio, ESOS SI que saben tratar a una mujer-, pero el amor nunca es tan desmedido como para tenerles ni la más mínima confianza. El hombre NUNCA piensa que una mina es una atorranta por más que se haya sacudido a todos sus amigos, y muy canchero se pone de novio, pensándo que “ahora que está bien atendida y me quiere” se va a calmar; entonces la muy zorra sigue con su puta vida, mientras el novio de América anda esquivando los marcos de la puerta con sus cuernos y, por qué no, también poniéndoselos a ella en la absoluta confianza que “a Él” no lo cagan.
Las mujeres tienen entre 4 y 7 días al mes en que son inestables y malhumoradas por cuestiones hormonales. Los hombres pueden tener entre 28 y 31 días al mes en que son inestables y malhunorados por: el torneo clausura, el torneo apertura, el tráfico, el trabajo, le índice de precios al consumidor, el clima, los calzoncillos que le molestan en las bolas, la NBA, los pelotudos pollerudos de los pibes que nunca pueden ir a jugar al fútbol, los juegos en línea, los jueguitos en la consola, la cobertura GSM del celular, Nalbandian o Coria o Gaudio, la duración de la batería de la laptop, el precio de los televisores, la liga española de fúlbol, el hijo de puta del kiosquero que no tiene monedas para darme el vuelto, el cambio de aceite del auto, el resumen de la tarjeta, la puta tos esta que tengo voy a tener que aflojar con el pucho, la Coca Cola con poco gas y quien mierda volvió a meterla en la heladera si anda a saber de cuándo es, el TC o el TC 2000 o la F1 o el rally, la planificación urbana de TODAS LAS CIUDADES DEL MUNDO por lo cual siempre se pierde, la falta de lugar en los estacionamientos, la falta de butacas en el cine, la actualización automática de Windows y por qué carajo ahora me aparece este cartelito que dice “Su copia de Windows no es original”, la velocidad de la conexión de internet, los vecinos, los familiares, la vida.

¿Y después nos preguntan por qué el sábado queeselunicodiaquepodemosestartranquilosencasajuntos nos pasamos 5 horas en la peluquería?

Ni dos dedos de frente (ni de nuca)

Hace años que la frase del título aludía a una cierta capacidad craneana mínima para juntar seso y poder pensar. Hoy la indispensabilidad de frente está determinada por la moda del flequillo.
A no ser que tengas la cabeza llena de rulos apretados, NECESITAS tener flequi-lacio-modernoso. Como no todos han sido favorecidos con el correcto display flequillístico, vemos que muchos se inventan una frente que nace a la mitad de la cabeza, arrastrando media peluca en bisel a modo de monísimo casquete prusiano. Podría ser la evolución de los pelos cruzados en la pelada o el entretejido de años ha, pero en versión 2.0 (ahhhhh, pero que moderrrrrrna Marinita).
Para mayor desgracia, tampoco es cuestión de pasarse “la planchita” por todo el cabello, y la retaguardia -entiéndase de la falsa frente para atrás- se deja medio enrulado o un poco batido, como coronilla de Caniche. Para que ese injerto se sostenga más allá de las leyes de la física, pegotéanse todo con industriales cantidades de ¡¡¡GEL!!!
Ergo, no terminamos de entender si el muchacho que está delante nuestro en la parada del colectivo nos está mostrando la cara o la nuca. ABAJO EL FOTOLOG.

Urban VGA – XIX

All of them. Quoted and underlined.

¿Para qué sirven las cuñadas?

Habiéndome despachado ya contra las suegras, las mujeres tenemos otro karma cuando enganchamos: las cuñadas.
Un misterio de la psicología: ¿Por qué carajo piensan las hermanas que tienen alguna prioridad en la vida de nuestros novios/ esposos/ parejas/ chongos/ loqueseannuestro.com? Las muy zorras no entienden que, en el mejor de los casos y no como condición, sólo tienen el ADN y los gastos de la sucesión en común con sus hermanos, pero entre ellos otro tipo de obligaciones: NINGUNA.
¿Cuántos berrinchitos a horas inadecuadas debemos aguantar? ¿Cuántos pedidos de plata/ asilo/ compañía/ pasameabuscarasínosacoelauto? ¿Cuántas clases tenemos que oir de “ahh, vos sos así pero nosotros somos distintos en nuestra familia”? Además de sentir “el peso de la sangre” solamente al momento de aliarse con nuestra suegra para cagarnos la vida.

Se distinguen dos casos generales:
La cuñada soltera es un apéndice de nuestra pareja. O mejor es como un tumor que, cuando nos descuidamos, hace metástasis en todos lados. Y nos usa la ropa, las cremas, el alicate para cutículas, los esmaltes, el make-up y los perfumes o se pasa TODO EL FIN DE SEMANA en la casa de nuestro novio/nuestra casa para no volver tan tarde a la suya, además de creerse con derecho a participar de nuestras actividades “extra-pareja” porque nosllevamosbárbaro.
La cuñada casada es como una pequeña suegra, como un segundo turno para cubrir una rompedura de bolas 24×7 y que NUNCA descansemos. La cosa no se arregla si la/s zorra/s en cuestión no vive/n cerca, porque gracias a este puto mundo globalizado, ejercerán la psicopateada por teléfono, Skype, viajara y se nos instalará de sorpresa, whatever.
Cuando Dios creó a las cuñadas -como castigo a Eva por el pecado original y para que nadie más pueda coger en paz-, pensó:

  • Será tu cuñada quien nombrará repetitivamente a todas las ex-novias de tu pareja, y de una (o varias) será tan amiguísima que te la cruzarás en su cumpleaños.
  • Será tu cuñada la única persona que podrá cagarle el buen humor a tu pareja con alguna idiotez.
  • Será tu cuñada quien te devolverá -o no te devolverá jamás- ese vestido/ alhaja/ zapato/ bota que a-do-ra-bas todo hecho moco.
  • Será tu cuñada con quien bajarás la guardia y te inflingirá el máximo daño.
  • Será tu cuñada la que te hará quedar como una tumbada cuando -llena ya tú de sus demandas- la mandes a la mismísima mierda y se te ofenda, yéndole a lloriquear a tu pareja (que se enculará irremediablemente con vos, por tumbada).

Esto, en la mayoría de los casos, también se aplica a las con-cuñadas.

(Vamos, ya estoy esperando los comentarios diciendo YOCONMICUÑADAMELLEVOBARBAROPORQUEESUNADIVINATOTAL…)

Las hormigas

Éramos todos iguales. Íbamos por el caminito en fila, todos con un tiempo, con un ritmo. A veces más rápido, cuando se sentía la tormenta.
Éramos todos iguales, y sólo nosotros nos conocíamos las diferencias.
Salíamos a nuestras tareas, cortábamos las hojitas, cargábamos, por el camino más corto en taxi o remise. (Si pisaban a alguno, a dejar la hoja, recoger el cadáver y cargarlo para que no quede rastro).
Y volvíamos -al final del día o de la noche-, con las tareas realizadas de nuevo al hormiguero. Otra vez bajo tierra.

Instrucciones para ser Marina Torchiari – Tercera Parte

A no desesperar que ya está la tercera entrega del manual para enfrentar el mundo con todas las armas cargadas.
También aprovecho la ocasión para anunciar que con la financiación del Fondo Mundial Para La Lucha Contra La Adicción Al Acti-Regularis en unos meses podrán comprar el libro “Lado Torchiari – Por la sombra pero calentita” en todas las librerías. Mientras tanto, pueden hacer el recap en LADO TORCHIARI de las entregas anteriores y seguir leyendo las próximas sesiones en este mismo blog.

9. Dios existe.

¿Vos pensás que todas las cosas buenas que te pasan son el fruto de tu indiscutible talento? ¿O que las cosas malas solo suceden para explicar la inexistencia de Dios o que Dios te abandonó? Bueno, enterate que si alguna vez dijiste “de puro culo” o “por desgracia” estabas hablando de Dios, porque si no existiera la buena o mala suerte TODO SERIA CULPA DE ALGUIEN. A todo efecto, la existencia de un Ser Superior es necesaria.

10. La ficción (propia) supera la realidad.

En general, carecés de la capacidad de diferenciar la realidad de la fantasía. Salís caminando erguido del cine cuando acabás de ver Ironman, buscás en Google cada boludez que mencionan en Numb3rs y te das cuenta de que dentro tuyo puede haber un “”inteligentísimo”" (nótense las dobles comillas) asesino serial al final de cada capítulo de Dexter. Empezás a encontrar situaciones de la realidad calcadas de algo que viste en la tele y ante un pelotudo hecho cotidiano inventás un océano de retorcidas teorías en las que todo es posible. Te cuesta horrores aceptar las anécdotas tal y como te las cuentan y sospechas de todo. En realidad, sos una persona ordinaria, poco interesante, con menos imaginación que un bizcocho y NUNCA NADIE va a hacer una película o una serie con vos. Apagá la tele que no sos Truman, esto no es un show y nadie te paga los PNT (buscar PNT en Google).

11. La carga más insoportable es UNOMISMO.

Podés mentir, podés decir la verdad, podés desaparecer, podés reinventarte. Podés hacer amigos, podés perderlos. Podés enamorarte y olvidar. Se puede cambiar de estado, de situación, de domicilio, de idea… pero no vas a poder ser una cosa diferente a lo que sos. El único truco es conocerse y trabajar duro para ser el MEJORUNOMISMO, porque al MEDIOCREUNOMISMO no lo arregla ni la muerte.

12. Demostrá lo que NO podés.

En teoría, nadie puede hacer nada. Llegamos al mundo como unos gusanos inútiles que demoran una asombrosa cantidad de tiempo para adquirir una habilidad primitiva -como proveernos de nuestro propio alimento-, entonces es muy lógico que demores algo más que un león en ser el rey de la selva. Si siempre arracás la frase con “Yo no puedo…” es hora de demostrarle al mundo que es cierto lo que decís, porque tu sola palabra es insuficiente. Si crees que no podés cantar, cantá; si no podés escribir, escribí; si pensás que no podés mejorar, mejorá. Y cuando te des cuenta de que te cuesta un huevo, o que estás tardando mucho en cosas básicas, pensá que el ser humano es lento, torpe y débil, y que vos no sos más que eso. El resto del reino animal se caga de risa cuando ve un humano.

Una mención especial al Sr. José Luis Orihuela por haber hecho eco de la propuesta (yo creo que ese muchacho tiene futuro en la blogósfera…)