Hace mucho que no escribo en el blog -fuera del acá escribo mucho, igual que siempre- y se me ocurrió que nunca hice ninguno de esos “post ladri” con los “Post más leídos de XXXX año” o “Mis posts más personales” o cualquiera de esos filtros pelotudos para pasar una colección de links.
Han habido textos muy populares pero no necesariamente son los que a mi más me gustan, entonces hice esta lista de algunos que he disfrutado escribir y que tienen unos comentarios para partirse de risa. Si no te vas a leer todo el blog -decisión por demás sana, la tuya- te recomiendo que leas sólo estos:
En el fondo hay más lugar
Demasiado Tarde
Momentos difíciles
Preguntas
Es Evidente ya fue
El Club de la Pantufla
Igualdad entre el hombre y la mujer
Síndrome de Estocolmo
Placeres idiotas
Cómo armar un blog
En cámara lenta/
Busco suegra
Photoshop avanzado
A Kid
Caja de tomate
¿Un nerd o un geek?
Cosas que los hombres deberían saber
Conocimiento inútil
Cosas de chicas
Todos a la fiambrería
Suburbia
Qué quieren las mujeres
Frases incompletas
Cadena de cagadas
Compacto twitter
¿Quién te dijo eso?
Pronóstico reservado
Semasiología 1
Al César lo que es del César
Tres veces más para arrepentirme
Joie de vivre
El problema con un blog tan “ecléctico” como esevi, es que no hay una temática muy definida y, para mayor cagada, los títulos sólo se relacionan de una manera retorcidísima con el contenido.
Y bueh…
La mañana rasguñaba las persianas y me ardían los ojos por el maquillaje corrido.
Siento una molestia en las costillas y me doy cuenta de que no me saqué el corpiño, sigo con la misma remera de anoche…
Tengo un brazo dormido por la posición ridícula en que me desperté. Oigo pájaros y otro ruido que no puedo indentificar de fondo. Percibo alguna precariedad en lo que logro razonar -pero debe ser que estoy un poco dormida todavía-.
-Cuando me levante, tengo que arregar esa persiana de mierda, que entra demasiada luz- pienso…
Las sábanas hicieron bolitas. Ese es el problema de comprar sábanas con mucho poliéster… no aprendo más… Tengo que levantarme y sacarme el maquillaje y el corpiño, eso ya mismo.
¡Qué buena la descripción de la “despertada” que hizo Marcel Proust en En busca del tiempo perdido! Es tal cual, como ahora. Deben ser las 5 de la mañana, no hay mucha luz… o está nublado, porque sino entraría más luz por esa persiana de mierda.
A mi me gustaría escribir bien pero ya me había dicho mi profesora de Lengua y Literatura que se me mezclan los tiempos y las personas, que tengo que prestar atención a lo que escribo. Por suerte no estoy escribiendo ésto, menos mal. Te dije que prestaras atención.
Ya iba siendo hora de levantarme, pero no me levantaba. Depués de todo eran las 5 de la mañana o estaba nublado. No importaba si nadie iba a llamarme. Yo no le importo a nadie a esta hora, ni a ninguna otra. Me duele un poco el pecho, me parece que más que el corpiño es un poco de angustia. Cuando se me despierte el brazo me fijo si puedo desabrocharlo, aunque sea. Tengo un poco de ganas de llorar, espero que se me pase cuando me despabile.
Voy a dormirme una siestita, quiero que se me pase.
Estaba dormida, no sé que me pasó. Me pican un poco los ojos, voy a fijarme la hora en el despertador, pero deben ser las 5 de la mañana… o menos porque está oscuro todavía.
-Despertate- dije para adentro.
Sonó el despertador y no abrí los ojos. No necesitaba saber la hora -siempre suena a las 7 y media- pero me costó ubicarme en qué dia era. Martes, era martes.
Me acordé de un sueño extraño que había tenido. Soñé que me despertaba. Soñé que no me despertaba hace 18 años. Fue raro, me sentí como el culo… por ponerlo sencillo…
- Mi mamá me mintió.-
- Lógico. Te miente porque es tu mamá.-
- Todas las mujeres mienten. Mienten todo el tiempo. Yo veo como mi mamá le miente al tipo con el que está.-
- Si. Todas las mujeres mentimos. Todo el tiempo. ¿Todavía dudabas?.-
- Bueno, todas y todo el tiempo, no. Vos a mi no me mentís, no da… somos amigos. ¿No?-
- Si. A veces te miento, obvio.-
- ¡No! ¿Cómo me vas a mentir? Somos amigos…-
- No creo en la amistad entre el hombre y la mujer.-
- Cierto. Bueno… ¿eso quiere decir que podemos tener sexo?-
- …
- No es que digo “YA”… digo, algún día… che ¡vos me mentís! acabás de decirme eso…
(inspirado en una charla con Maru Bregliano y Ale Benevento)
-Vení- estirando la mano para agarrarla.
-¿Qué pasa?-
-¿No querés que estemos juntos, casarnos o irnos a vivir juntos?-
-¿Estás loco? Ya probamos, ya nos separamos y ahora tenemos una buena relación. Conseguite una chica que sea “más para vos”- respondió con una sonrisa que escondía un poco de resentimiento.
-No hay. No hay una chica para mi. Y cada vez que nos vemos pienso que quiero una chica como vos… y al rato me doy cuenta de que la tuve, que me gustaba… pero la cagamos-
-Es cierto. Fue. Además ahora yo estoy con alguien.-
-Ya sé. Pero no es serio-
-¿Quién te dijo que no es serio? A mi me gusta en serio…-
-No. A mi no me jodas. “Eso” no puede alcanzarte. Es un proyecto de hombre, una porquería al lado tuyo…
-¡No seas una mierda!- lo paró a la mitad de la frase, casi con un grito- ¿Qué te pasa? Primero, vos no sos así; segundo, no me digas que vos no estás con nadie.-
-Si ya sabés con quién estoy. No hace falta que te hagas la tonta. Pero es insoportable, un proyecto de “mujer intelectual”, de lo único que habla es de los “derechos” de vaya-a-saber-quienes, y encima se viste como el cadete de la empresa. Me da vergüenza TODA ELLA.-
-Es muy parecida a tu mamá…-
-Bueno, no me gusta mi mamá. Yo no soy como mi papá. Él siempre tuvo un gusto de mierda para las mujeres.-
-La verdad, te oigo y te desconozco. Estás muy cambiado.-
-Es cierto, maduré en este tiempo. Por eso: ¿por qué no nos vamos a vivir juntos? Yo no quiero ponerme a buscar alguien que me guste más que vos.-
-Eso sería conformarse con lo que hay. No aspirar a nada mejor…-
-Para la ambición tengo el laburo. No puedo distraerme con otra cosa. Ya me conocés esa faceta… pensalo… es una buena idea. Yo te quiero, lo demás va y viene. Tendríamos que ir liquidando nuestras “historietas sentimentales en curso” las próximas semanas.-
-¿Se acabó el vino?-
-Ya pido otro… ¿Compartimos un postre?-
Un clavo saca a otro clavo.
Un genio. Un genio el que pensó esa frase.
¿Alguna vez intentaron sacar un clavo con otro clavo? En serio… Bueno, es una pelotudez supina. Al cabo, terminás con dos -o más clavos- firmes y la madera hecha moco. Y ni hablemos de sacar un clavo de una pared o de otra superficie menos “gentil” que la madera…
NO funciona. Un clavo no saca a otro clavo. Otro clavo acompaña a los clavos anteriores. Y vamos sumando clavos. Y el problema se agranda.
Entonces, lo de que “un clavo saca a otro clavo” es una pavada tanto en sentido estricto como figurado.
No insistas. Yo quería una tenaza.
En este espacio debería escribir alguna de las historias de misterio que tanto les gustan a mis lectores habituales.
Esas que hablan de mugres, sensaciones y sentimientos ocultos; de calenturas reprimidas, de eventos, de gente que conocen y gente que se imaginan… de la vida en las redes sociales, de internet, del filo, del levante y de la vida real.
Historias de cómo me desubiqué con alguien. De cómo alguien se desubicó conmigo… De un beso en el pasillo de un bar, de un encuentro a media tarde en un telo del Gran Buenos Aires; de un beso que no se animaron a darme, de uno que si di; de un beso que nunca debieron darme, uno que debí dar y una duda que permanecerá para siempre…
De alguien que pensé que era pero no es, del que pensé que NO pero era SI… De idas, venidas, llegadas, persecuciones, escapadas, porciones de pizza, cerveza, sidra, vino y ron con coca. De autos, colectivos, taxis, caminatas eternas y fastidios efímeros.
De lo que se imaginan, de sus fantasías y de la realidad que siempre supera la ficción.
He vuelto reca(r)gada. Ahora empiezo otra vez.
Me gustaría agarrarte las manitos y decirte que está todo bien, que no te preocupes y que disfrutes. Me gustaría abrazarte, acariciarte la cabeza y reírme con vos de tus malasangres. Calmarte de ese mal humor y preocupación por el mundo.
Me gustaría tirarme con vos, abrazados, en un sillón a ver la película de South Park, para enseñarte a reir de las cosas que no tienen solución. Hacerte mimos.
Pero hoy no. Hoy es un día de mierda. Un día de esos en los que todo está como la puta madre de mal.
Hoy, si te querés tirar abajo del tren… avisáme que te empujo. A los dos nos va a venir bien la descarga.
Había una vez un chico, al que le gustaba una chica. Pero esa chica tenía novio. Pero un poco lo histeriqueaba. Pero no se separaba. Pero lo seguía histeriqueando.
Entonces el chico pensó que mejor apuntaba a otro lado. Entonces empezó a histeriquear a otra chica. Y esa chica no tenía novio. Y le siguió el juego. Y el chico se agrandó, porque no pensó que la chica le iba a dar bola. Pero la chica estaba entusiasmada. Y el chico pensó que -aunque se dio cuenta de que no le gustaba nada esta otra chica tan instantánea- no era un mal plan. Objetivamente, hasta era mejor que la chica que le gustaba originalmente.
Entonces la primera chica se enteró. Y se dio cuenta de que le gustaba el chico. Que lo había estado histeriqueando por meses porque su relación con el novio no daba más. Que había que empezar a hacer cambios. Que ya tenía edad. Que no iba a desperdiciar su vida con un tipo que no le movía nada. Y se separó del novio -que se lo tomó mal, que le dio un sopapo y salió arando dejándola parada como una pelotuda-. Y decidió jugarse por el chico que le gustaba.
Y ahora el chico tenía que deshacerse de la segunda chica. Pero la chica no se daba por enterada. Como que se había vuelto completamente idiota. Igual no iba a dejar pasar la oportunidad con la chica que realmente le gustaba. Entonces salieron. Y se besaron. Y no paraban de reírse y se dio cuenta de lo distinto que era cuando estaba con una chica que le gustaba y cuando volvía a la casa no podía parar de preguntarse ¿Qué carajo había pasado con la segunda chica?
Y la respuesta se le caía en la cara. La segunda chica no era real. Él nunca le importó nada a la segunda chica. Siempre se había cagado en él. Era cierto, no podía darle bola. Estaba en otra liga. Le había seguido el jueguito porque ella también necesitaba una excusa. Y no podía dejarlo ir porque no podía estar sola. Porque si estaba sola quería decir que podía estar con otro. Y si ese otro ya estaba con otra iba a ser todo muy sangriento. No necesitaba un novio, o un chongo, o un amigo. Necesitaba una coartada. Y no estaba dispuesta a sacrificarla porque el chico estuviera enamorado de la chica de la que siempre supo que estaba enamorado y no de ella. No.
Y otra vez…
Puede sonarte extraño. Nunca te dije nada de esto. Ni te presté demasiada atención, ni te di mucha bola. Pero ahí esta el tema…
Como te miraba los brazos cada vez que nos encontrábamos en alguno de estos estúpidos eventos de internet. Si, me parecen todos estúpidos.
Las ganas desesperadas de agarrarte de la nuca y besarte. De que me abraces y me hagas daño con esos brazos.
Y ahora no entendés nada de este mail que acaba de llegar a tu casilla. Y chequeas la dirección de quien lo envía. Y el encabezado completo ¿no? Pues si, soy yo. La más inesperada. La que te daba un 15% de bola y vivía sacándose fotos con otros…
Tengo ganas de redibujarte ESE tatuaje largo con la lengua, que me hables en klingon mientras me hacés una trenza y te quejás de tu ex.
Hay algo masculino que no tiene nadie de este ambiente mediocre que nos une. Pero te pido por favor que no le digas nada a nadie. Antes de que me prenda fuego pensado en vos.
En unos días seguramente nos encontremos de nuevo y los dos vamos a desear que no haya escrito este mail, que no lo haya enviado y, lo que es peor, que lo haya publicado en esevidente. Disculpame, son cosas de la edad.
No todos los besos están buenos.
Casi nunca hacés más rápido en taxi.
El edulcorante tiene gusto a edulcorante.
No siempre un polvo es mejor que una paja.
A los mosquitos no les importa nada que uses OFF!.
Un cachorro de tigre es precioso, uno de humano es horrible.
A las mujeres nos desagrada que nos digan “Bebé” en el 98% de los casos.
Hacerse el boludo requiere más esfuerzo que ser aparentar ser inteligente. Y si te sale bien -cualquiera de las dos cosas-, probablemente seas un boludo auténtico.